Mi tercera cesárea: una experiencia agridulce

tercera cesárea

Mis experiencias con las cesáreas de mis dos hijos mayores fueron muy dispares, tanto que días antes de la cesárea de mi segunda hija medité mucho sobre lo que estaba en mi mano hacer para que su llegada al mundo no se pareciera en nada a lo que pasé con mi Mayor.

Elaboré un plan de parto para cesárea y hablé mucho con mi médico sobre lo que quería y no quería que ocurriera en el quirófano. El resultado ya lo conté en este post: una cesárea preciosa y respetada que se convirtió en uno de los momentos más bonitos y mágicos de mi vida.

Cuando me quedé embarazada de mi Pequeño, 10 meses después del nacimiento de mi niña, sabía que impepinablemente tendría que volver a pasar de nuevo por esta operación:  por lo que tuve mucho tiempo para pensar, planificar y decidir cómo quería que fuera. Esta vez lo tenía fácil porque simplemente quería que todo transcurriera igual de bien que con Pulguita, incorporando un nuevo elemento en la ecuación que la harían, simplemente, perfecta: el poder estar acompañada de mi marido.

Tercera cesárea: partía con ventaja, pero las cosas se complicaron

Hablé con mi médico y no me costó trabajo convencerlo. Tercera cesárea, madre experimentada, marido templado y colaborativo y, probablemente, último parto: “El papá podrá entrar a quirófano. Ya me encargaré yo de que así sea” – me dijo. Y yo no podía estar más feliz e ilusionada.

El día llegó y a pesar de los nervios lógicos, iba contenta y optimista. Estaba segura de que todo iba a salir fenomenal y encima podría estar con mi marido y disfrutar junto a él del nacimiento de nuestro tercer hijo. ¿Qué más podía pedir?

Además, la suerte me había acompañado hasta ese mismo día:

  • Contra todo pronóstico había llegado a la semana 38 sin una sola contracción y aunque el volumen de mi tripa era más que considerable, no había tenido ningún problema ni molestia (más que las propias de un embarazo tan avanzado en pleno mes de agosto) y me había dado tiempo a disfrutar de mi tripita. Fue, con mucha diferencia, el mejor embarazo de los tres.
  • Mi médico llegaba de vacaciones ese mismo día por lo que haber llegado hasta esa semana de gestación y reencontrarme con él para la operación fue una verdadera alegría. Confío ciegamente en él y durante las tres semanas que estuvo de vacaciones no paraba de pensar en que si me ponía de parto no podría atenderme él y eso me generó bastante ansiedad. Así que cuando le vi a las puertas del quirófano casi me faltó tiempo para saltar a sus brazos 🙂

Problemas con la vía: tromboflebitis superficial

Dicen que lo que mal empieza mal acaba y a pesar del optimismo y confianza con los que me propuse entrar al quirófano, las cosas empezaron a torcerse en cuanto entré al quirófano.

Para empezar, una enfermera me cogió una vía para la medicación que me destrozó el antebrazo. El pinchazo me paralizó los tendones de la mano y solté un alarido de dolor.  Pero a pesar de decirle que no podía mover los dedos, la enfermera hizo caso omiso de mis quejas y no movió la vía de sitio. Cuando la anestesista me vio, comenzó a farfullar en voz baja y a decir que donde me habían pinchado no era el sitio correcto. Así que decidió retirármela y volver a pincharme en otro lado.

Pero lejos de mejorar, la situción empeoró, y el último día de estancia hospitalaria los dolores a causa de la obstrucción de la vena eran tan insoportables, que tuvieron que retirarme la vía y administrarme la medicación de forma oral para evitar pincharme de nuevo. La vía me había provocado una tromboflebitis superficial, y las molestias me duraron varias semanas.

Efectos secundarios de la anestesia epidural

El momento de pincharme la anestesia tampoco fue todo lo bien que esperaba, pues la anestesista no lograba dar con el punto donde debía pincharme y me hizo cambiar de postura varias veces. Por suerte solo me pinchó una vez, pero sentí un calambre espantoso que me recorrió la columna de abajo a arriba y que me dejó muy dolorida la zona lumbar durante los 8 días posteriores.

Era tal el dolor que sentía en la espalda, que no podía permanecer sentada más de dos horas, e incluso tenía que dormir de lado porque el roce y apoyo contra el colchón me resultaba muy molesto.

¿Maniobra de Kristeller durante la cesárea?

tercera cesárea

Siempre que he oído hablar de la maniobra de Kristeller ha sido asociada al parto vaginal. Se trata de una maniobra (desaconsejada y peligrosa) en la que alguien presiona sobre el abdomen de la madre para conseguir que el bebé descienda. No se si lo que me hicieron durante la operación fue la maniobra de Kristeller, pero lo que vi y sentí se le pareció mucho.

Y es que sacar a mi bebé no fue fácil para los médicos. Tiraron, presionaron y me sacudieron como si fuera un muñeco de trapo, mientras mi médico me explicaba, con tono de circunstancias, que mi hijo estaba “terriblemente encajado en una posición complicada”

Así que al final, otro de los médicos que le acompañaba, puso su antebrazo sobre la parte superior de mi útero y ejerció una presión tan grande que creí morir allí mismo. Me quedé sin respiración, la tensión cayó en picado y todo empezó a darme vueltas.

Hemorragia e hipotensión arterial

La operación se estaba complicando por momentos y comencé a tener una hemorragia bastante severa. Todo ello me ocasionó una hipotensión arterial que me provocó náuseas y una gran debilidad. La vista se me nubló, comencé a experimentar de golpe un calor muy intenso y lo único que deseaba era vomitar.

La anestesista me giró la cabeza y colocó cerca de mi cara una palangana, mientras me decía que “me iba a pinchar algo para que me sintiera mejor”. En ese momento sacaron a mi bebé y pude verle apenas unos segundos antes de caer en un profundo sueño. Lo último que recuerdo es a uno de los médicos sacando del quirófano a mi marido, que sostenía en brazos a mi pequeño.

El despertar de la anestesia

Mientras me suturaban, lograba abrir los ojos unos segundos para después volver a cerrarlos. Sentía mucho sueño y aturdimiento, aunque recuerdo perfectamente cuando la operación acabó y mi médico se acercó a mi para decirme:

“Siento en el alma que lo hayas pasado tan mal. Ojalá hubiera podido hacer algo para evitarte tanto mal trago”

Antes de abandonar el quirófano rumbo a la sala de reanimación pude abrir los ojos un momento y observar a mi alrededor. Lo que vi me impactó muchísimo y aún lo recuerdo como si de una película de terror se tratara: sangre por todos los lados; en la mesa de operaciones, en las batas del personal que me había atendido, y un enorme charco en el suelo.

No se calcular el tiempo que estuve en reanimación porque hasta que no espabilé por completo no me llevaron a planta. En la sala me informaron de que había tenido una pérdida de sangre bastante considerable, y que iban a valorar hacerme una transfusión sanguínea. Mientras tanto, me colocaron un gotero de oxitocina para acelerar la contracción del útero y me transfundieron una bolsa de hierro.

Hicieron falta tres bolsas de hierro más para conseguir un valor aceptable de hemoglobina; si bien tuve que continuar tomando hierro durante seis meses, pues la anemia con la que salí del hospital fue difícil de remontar.

Los entuertos: o como morirse de dolor

Tras los partos anteriores jamás había tenido entuertos; si acaso un ligero dolor esporádico tras el nacimiento de mi niña. Pero tras esta tercera cesárea creí morir con el dolor de los entuertos, que no me dieron tregua durante horas.

Las lágrimas se me caían y no lograba articular palabra a causa de las contracciones. Las enfermeras me decían que el dolor tan fuerte que sentía estaba provocado por la oxitocina sintética que me habían colocado, que sumado al dolor post-quirúrgico se hacía realmente insoportable.

Si a esto le sumaba el dolor lumbar a causa de la anestesia -y que me impedía poder acomodarme en la cama-, y las náuseas y el malestar de la tensión baja en pleno mes de agosto, el resultado fue realmente terrible.

¿Y por qué fue una experiencia agridulce?

Me pasaron muchas cosas horribles en mi tercera cesárea, pero a pesar de todo, me quedo con la parte positiva.

Por un lado, mi bebé. Un niño precioso y sanísimo que pudo estar piel con piel con papá en cuanto nació, y que me devolvió la energía cuando pude sostenerle en brazos por primera vez.

Por otro lado el equipo humano que me atendió, que fue simplemente fantástico: mi médico, la matrona, el pediatra, las enfermeras y la anestesista, que siempre estuvo pendiente de mí en todo momento, acariciándome la frente y atenta a todos mis gestos.

Además, pude tener a mi lado a mi marido, y sé que gracias a él pude sobrellevar mejor muchas de las cosas que me ocurrieron.

¡Ojalá hubiera podido despedirme de mi tercer embarazo por la puerta grande, y más sabiendo que no habrá más futuras ocasiones!

22 comentarios en “Mi tercera cesárea: una experiencia agridulce”

  1. Vaya, qué pena. Una lástima que haya salido así, a pesar de todo lo bien que lo tenías preparado. Pero vamos a quedarnos con que el peque está bien, y que ya te han quitado los puntos!!! 😉

  2. Ohhh Silvia me da mucha pena que fuese así pero no es culpa de nadie y te queda el consuelo de que hicieron todo lo que pudieron.
    Ahora a olvidar este mal trago con tu familia.
    Besos

  3. Lo primero darte la enhorabuena por la llegada del peque, espero que estéis disfrutándolo mucho.

    Siento mucho que la experiencia haya sido tan dura, te deseo una pronta recuperación.

  4. Ayyyy niña! ! Y que te digo yo, si ya sabes lo que hay!?

    Ha sido un final apoteósico, digno de película. Después del veranito que hemos tenido, nos han regalado sendos partos “de aquella manera”, pero están con nosotras y nosotras estamos bien.

    Disfruta mucho de tu nuevo pequeño, que es divino ( como las otras dos preciosidades que tienes en casa) y de tu familia numerosa que te lo has ganado.

    Y lo dicho, mejor compi de embarazo no hay, como tú.

    Mil besos bonita!

  5. Que te puedo decir , lamento mucho lo que pasaste. Pero dale gracias a dios que todo salio bien que superaste todo y que el bebe nacio bien. Ahora yo estoy asustada estoy embarasada y esta va a ser mi tercera cersarea y eso mismo que te paso sin contar lo de las inyecciones me paso a mi con mi segunda cesarea fue horrible el malestar despues de ponerme la epidural las ganar de vomitar perdi la temperatura del cuerpo perdi mucha sangre la presion que hizo el medico para sacar el bebe me quede igual sin respiracion dios con solo pensar que tenga q pasar por lo mismo me aterra.

  6. Tube una cesárea en 2012 y la otra en 2013. Pero quero otro beb…
    Puedo tener una tercera cesárea ?
    Ya pasaron 3 años de mi ultima cesáre..

    • Se recomienda un mínimo de 2 años entre cesáreas. Deberías consultarlo con un médico de todos modos porque también depende mucho del estado físico en el que te encuentres y de cómo te hayas recuperado de las anteriores intervenciones.

  7. Estaba leyendo esto en el autobús y he tenido que bajar y respirar aire fresco en la calle, de la angustia y mareo que he tenido de repente. Brruff contracciones recién operada y sin anestesia para soportarlas!! Si ya los entuertos duelen! Yo sólo tengo una cesárea, de la que se me hizó una cicatriz con relieve, me dijeron que segun el tipo de piel era normal. A veces noto dolor cuando me viene la regla, nose me preocupa lo de las adherencias y todo eso que explicas. Lo de la tensión pasa mucho. Eres una campeona! Digno de admirar.

    • Gracias María. Lo pasé francamente mal con esta tercera cesárea, no lo voy a negar 🙁
      Lo que comentas de la cicatrización se llama queloide y a veces ocurre. Puedes aplicarte crema o aceite de rosa de mosquete con un masaje todos los días y probablemente, con el tiempo, notes mejoría. De todos modos yo te recomiendo que visites a un fisioterapeuta/osteopata para que te trate la cicatriz por si tuvieras alguna adherencia. Suerte!

  8. Hola! Yo tengo 21 años &’ tengo un hijo de 4 años 4 meses nacio de 6 meses por que perdi liquido amniotico asi que tuvo que ser cesarea de igual manera tengo una nena de 3 años &’ tambien nacio por cesarea , nuevamente estoy embarazada &’ la verdad es que he podido disfrutar mas este embarazo que los anteriores solo que me da miedo ?? por que mi ginecologa me ha dicho que lo mas probable es que 100% vuelva a ser cesarea.
    alguien podria opinar algo al respecto??

  9. Mucho de lo que contas me ha pasado.. El quedarme sin oxigeno xq se anestesia el musculo diafragma y te impide respirar y nadie me creia hasta q dije me muero!! Y me pusieron mascarilla. Dolor lumbar x la puncion y dolor de cabeza x la anestecia durante una semana xq queda abierto el sitio d puncion y se pierde liquido raquideo.. Infeccion urinaria por la sonda hasta sangrar x orina crei q el dolor era normal x la sutura pero no… Era mi vejiga.. Pase tantas cosas en mi segunda cesarea… Voy por la tercera. Estoy de 13 semanas con reposo absoluto por desprendimiento…. Solo espero llegar a termino y que mi tercer bebe nazca sanito!!!

  10. La verdad es que mientras leía se desvanecían las ganas de ir a por el tercero. Con dos cesáreas, he tenido suerte y me han ido bien. Pero todo esto puede pasar…y peor.

    • En mi caso se dieron un cúmulo de circunstancias motivadas también por problemas que ya arrastraba durante el embarazo. Pero conozco casos de mamás para las que precisamente la tercera cesárea ha sido la mejor. Nunca se sabe donde y cuando puede estar el riesgo, aunque no cabe duda de que hay que sopesar siempre y seguir el camino que más tranquilidad nos aporte.

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