Al habla con Carlos González sobre la alimentación infantil

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La pasada semana tuve ocasión de asistir a una charla-coloquio con Carlos González organizada por Papás e Hijos 2.0 con motivo de su primer aniversario (aprovecho el post para dar la enhorabuena a Daniela por la estupenda organización). La conferencia giraba en torno a la alimentación infantil y aunque fue realmente interesante y amena salí con la sensación de que no había sido útil para mi caso concreto pues estuvo muy centrada en bebés de hasta 12 meses. Mi hijo tiene casi 3 años y ya he comentado alguna vez lo hartita que me tiene con la comida así que asistí con el objetivo de encontrar solución a su inapetencia y, al menos en esta charla, no lo conseguí.

Aún así me gustaría poner en común los puntos tratados porque creo que son realmente interesantes:

  • La idea principal que trató de transmitir a todos los padres reunidos era la de luchar por aquello que queremos conseguir que hagan nuestros hijos. Si queremos lograr que nuestro hijo coma solo lo antes posible no deberíamos darle la comida cuando él ya alcanza una edad en la que puede hacerlo solo. Si queremos que nuestro hijo no beba en biberón ¿porqué ofrecérselo?. Si queremos que coma sólido, ¿porqué triturarle la comida cuando ya es capaz de masticar? Si no nos esforzamos en esto y seguimos tratando a los niños como inútiles, no deberíamos quejarnos si con dos años todavía continúan bebiendo en biberón o si con tres años sólo comen purés ni, por supuesto, permitir que otros ridiculicen a nuestros hijos con comentarios que todos conocemos.
  • Hablaba de la “ventana de oportunidad” como el momento perfecto para introducir cambios en la alimentación de nuestros hijos. Estas ventanas de oportunidad son elegidas por los propios niños pero no siempre sabemos escucharles o prestamos la debida atención. Si un bebé con 6 meses al que situamos frente a un plato de comida mete las manos en él y se lleva la comida a la boca, ¿por qué se lo impedimos?. Ese bebé nos está diciendo que quiere experimentar, que la comida le llama la atención y que quiere probarla, pero para los padres es más sencillo darle de comer un puré porque sabemos que de ese modo comerá y encima no se manchará al dárselo nosotros. Si un bebé de 8-9 meses agarra un vaso y se lo lleva a los labios los padres tendemos a quitárselo rápidamente y a darle en su lugar un biberón. Es más cómodo para nosotros; el bebé no se mancha y con un poco de suerte acaba quedándose dormido mientras succiona. Si un bebé coge una cuchara y comienza a meterla en un plato llena de puré, a agitarla, a llenarla de comida y luego vaciarla cualquier padre se la quitaría rápidamente para que no pusiera todo perdido sin escuchar la necesidad que ese niño tiene de experimentar con algo que le ha llamado la atención.

Estos son sólo algunos ejemplos de cómo, sin darnos cuenta, dejamos pasar las “ventanas de oportunidades” que nuestros hijos nos abren obteniendo al final un nefasto resultado: la absoluta indiferencia que muestran hacia las cosas cuando los padres tratamos de mostrárselas porque ya mostraron interés en su día y no supimos escucharles así que simplemente, “se les ha pasado el arroz”. Por eso a veces es tan complicado introducir la cuchara, los sólidos, los trozos, conseguir que coman solos, retirarle el biberón (o el chupete)… Ellos ya lo intentaron en su día y los adultos no les dejamos.

  • Además de eso, los padres tenemos un defecto (muchas veces propiciado por los pediatras de cabecera que tratan a nuestros hijos) y es que abusamos mucho de la leche llenándoles el estómago y suprimiendo sus ganas de probar otras cosas. Antes del primer año es bueno ofrecer a los bebés 500 ml de leche al día pero sin forzar porque cada niño tiene sus necesidades, pero la creencia de que los niños mayores de un año deben tomar, como mínimo, medio litro de leche al día es totalmente falsa (esta regla no se aplica a las madres que dan el pecho a sus hijos pues la leche materna se adapta a las necesidades nutricionales que la edad va requiriendo).
  • Tampoco se muestra partidario de las transiciones que los padres tendemos a hacer con la alimentación de nuestros hijos: pasar del pecho al biberón, del biberón al vaso adaptado y del vaso adaptado al normal (dicho sea de paso que se muestra totalmente contrario a dar de beber a un niño en biberón más allá del primer año de vida por el riesgo de caries y adicción que ello supone); pasar de los purés a la comida machacada y luego a los trozos; pasar de darles la comida en nuestras rodillas, a sentarles en su trona y luego en la mesa con nosotros;  darles los primeros trozos con la redecilla antiahogo… Sin darnos cuenta intercalamos un sinfín de pasos intermedios que no sólo son inútiles sino que retrasan el momento del cambio y dejan pasar las “ventanas de oportunidades”.


La charla continuó con una curiosísima comparativa entre la forma de criar, en lo que alimentación se refiere, a los niños nacidos en España y a los niños nacidos en Inglaterra. Todo ello ilustrado con fotos y vídeos que me hizo recapacitar al respecto pero esto lo trataré en próximos post.

13 comentarios en “Al habla con Carlos González sobre la alimentación infantil

  1. Gracias por el resumen guapísima. Yo sigo a Carlos González por que cuando mi hija sumplió 6 meses me surgieron muchas dudas sobre la alimentación complementaria. Estoy muy de acuerdo en lo que dices.

    • Es genial porque aplica sentido común a todo lo que dice, algo que muchas veces les falta a los pediatras que tratan a nuestros hijos

    • Mi niña acaba de cumplir seis meses y me están volviendo loca con la alimentación complementaria… donde has encontrado la información de Carlos Gonzalez?? En uno de sus libros? Muchas gracias!!

  2. Interesante. Había cosas que jamás me las había cuestionado. Aunque no estoy de acuerdo sobre la leche, en mi opinión no habría ni que tomarla, pero bueno eso son opiniones personales.
    Pero tienes razón, muchas ideas para que tu hijo coma mejor no te ha dado.
    A ver si este comentario llega, hace dos post te intenté dejar uno pero el blog estaba rebelde jajaj
    Besos

    • Hola guapa! Este me ha llegado! Gracias 🙂 Ultimamente tengo bastantes problemas con el blog y no sé el motivo 🙁

      Ideas para mi caso particular no me dio, es cierto, pero muchas ideas para la introducción de alimentos si algún día tengo un segundo sí que tengo, jejeje

    • Ah por cierto! Y lo que dices de la leche pues llevas toda la razón. Ya sabes que mi hijo es alérgico a la leche de vaca y toma leches vegetales desde hace más de un año. Casualidad o no jamás ha cogido un catarro, ni mocos ni problemas digestivos.

  3. Pues me parece muy curioso eso de las “ventanas de oportunidades” de las que habla, y que yo me he ido encontrando con cada uno de mis niños, aunque no sabía identificarlas y menos aún ponerles un nombre… pero mi experiencia me ha demostrado que es verdad que es el propio niño quien te va “pidiendo” esos cambios, y no sólo en lo que a alimentación se refiere, también sucede con el paso de cuna a cama, de trona a silla, y cualquier otro cambio que suponga crecer y dar un paso más para ser un poquito más mayor.
    Yo con la alimentación no he tenido ningún problema con ninguno de los 2 (de ahí esos mofletones que siempre han tenido!) y reconozco que en alguna de esas etapas que entiendo como “normales” y transitorias de no comer ná de ná me desespero con la cuchara en la mano…..
    En cualquier caso, muy interesante este resumen.
    un beso!

    • Yo reconozco que he dejado pasar “ventanas de oportunidades” con mi hijo. Claro que lo veo ahora, a toro pasado. ¡Me hubiera encantado conocer más sobre CG cuando mi peque era más bebé! Creo que me habría ayudado muchísimo!

  4. Me parece muy interesante todo lo que se habló. Me temo que en mi afán de atender a los dos chiquitines de mi casa dejo pasar alguna que otra ventana. Me resulta más fácil que Daniel se tome su bibe, mientras le doy yo el suyo a Iván, por ejemplo. Gracias por compartir esta información.

    • Es normal. Al final todos tratamos de adaptar nuestras rutinas al bienestar de la familia y cuantos más niños se tienen más complicado es todo. Yo también he dejado pasar muchas “ventas de oportunidades”, lo reconozco

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