Visita al Planetario de Madrid y recomendaciones

Vivir a las afueras de Madrid es un verdadero lujo. Te quitas la contaminación y el estrés de la ciudad y la vida siempre es más calmada. Disfrutas de los lujos de la naturaleza, el silencio y unas vistas espectaculares a la sierra desde la ventana de la habitación.

Pero, por el contrario, vivir lejos de la ciudad implica tener que buscar alternativas de ocio lejos de casa. Los niños van creciendo y ya no se conforman solamente con ir al parque o jugar en las canchas deportivas. Mi Mayor quiere más. Quiere visitar museos, ir al teatro… ¡y cazar Pokémons en el Retiro!, porque, según sus palabras, “cazar allí es inmensamente más divertido y variado que hacerlo donde vivimos” 😉

De cazar Pokémons entiendo poco, pero para disfrutar de una mayor oferta de ocio cultural no cabe duda de que toca desplazarse a Madrid y aquí es donde surgen siempre mis dudas: ¿utilizar el transporte público o el coche particular?

Partiendo de la base de que la red de transporte en Madrid es de lo mejorcito que hay, reconozco que moverse por el centro con tres niños pequeños es una locura. Así que la mayor parte de las veces optamos por desplazarnos en nuestro coche.

Cuando era joven (¡que lejano suena escrito así!), era de las que daba vueltas y más vueltas para aparcar en la misma puerta. Pero ahora no me complico, y cuando se va con niños creo que es más cómodo buscar un parking en tu ciudad más o menos cerca del sitio al que vas, y desplazarse caminando cuando sea necesario.

Nuestra visita al Planetario

El fin de semana pasado fuimos al Planetario. Lo han vuelto a abrir tras mucho tiempo cerrado por obras de remodelación y era visita obligada. A mi hijo le ha fascinado desde que era muy pequeño, pero ahora que ya tiene ocho años y va adquiriendo más conocimientos sobre el universo, la Tierra y el resto de planetas se queda ensimismado durante horas.

Lo malo es que no pudimos acceder a las proyecciones porque todas las entradas estaban vendidas, y eso que fuimos relativamente temprano. Se ve que llevábamos mucho tiempo esperando su reapertura porque de todas las veces que he ido al Planetario, esta fue sin duda la que más gente encontré.

Tampoco pudimos apuntar a mi hijo a los talleres infantiles que se celebran los fines de semana porque el cupo estaba completo. Llamamos el día antes para hacer la reserva y nos dijeron que hasta dentro de un mes no había hueco, así que esperaremos un poquito para ir y ya os contaré en otro post que tal la experiencia.

El acceso a las exposiciones del Planetario es gratuito y las tarifas de las proyecciones son muy económicas. Después de la visita, recomiendo pasear por el parque Tierno Galván, que es un precioso pulmón verde con parques infantiles y zonas de juego para los más pequeños.

El Planetario es para nosotros una visita obligada, al menos dos o tres veces al año, o incluso algo más si coincide con acontecimientos relevantes como eclipses, por ejemplo, ya que se programan múltiples actividades en torno a estos u otros fenómenos. Este año lo hemos disfrutado mucho más, porque mi hijo es más mayor y el interés que muestra da pie a diferentes tipos de conversaciones que también enriquecen a mis otros dos peques.

 

 

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