La importancia de detectar precozmente la sordera en bebés

Cinco de cada 1.000 bebés recién nacidos en España padece hipoacusia o sordera, un problema grave que puede afectar a su desarrollo cognitivo.

Para detectarlo de forma precoz, antes de ser dado de alta el recién nacido es sometido a una prueba de cribado auditivo que, en caso de no ser superada, será la primera de otras pruebas específicas que se le harán para tener un diagnóstico preciso y poner solución.

Para volver a oír bien, se necesitará recurrir a algún tipo de ayuda auditiva siendo la más utilizada el audífono. Estos pequeños aparatos ayudan a mantener activos los estímulos mejorando la calidad de vida del niño.

¿Qué provoca la hipoacusia en bebés y niños?

  • En un amplio porcentaje de casos, la sordera infantil ocurre en el nacimiento o la etapa neonatal. Se debe sobre todo a infecciones de la madre durante el embarazo (rubeola, citomegalovirus, toxoplasmosis…), efectos secundarios de medicamentos tomados durante el periodo de gestación, prematuridad, problemas en el parto o herencia genética.
  • En otro porcentaje de casos, la pérdida auditiva puede tener lugar cuando el niño es más mayor y estar ocasionada por infecciones recurrentes en el oído, traumatismos craneoencefálicos o ciertas enfermedades como la meningitis.

En cualquier caso, es muy importante detectar la sordera a tiempo para poder poner remedio y que no comprometa (o lo haga lo menos posible) el desarrollo del niño. Una hipoacusia no tratada a tiempo puede afectar seriamente a la adquisición del lenguaje, a su aprendizaje e incluso a su comportamiento y relaciones sociales.

¿Qué señales deben ponernos en alerta?

Desde hace ya varios años, está activo en todos los hospitales el protocolo de detección precoz de sordera en el recién nacido. Sin embargo, como hemos visto más arriba, superar este cribado auditivo neonatal sólo nos garantiza que nuestro bebé escucha perfectamente en el momento en que se le realiza la prueba.

A medida que nuestro hijo vaya creciendo pueden ser varios los factores que le ocasionen una sordera por lo que los padres debemos estar atentos para detectar de forma precoz las señales de alarma.

En líneas generales, estas señales serían:

  • Un bebé de entre 0-6 meses debe ser capaz de reaccionar ante el ruido, asustarse, girar la cabecita en su dirección o tranquilizarse al reconocer las voces de sus padres.
  • Deberíamos extrañarnos también si a partir de los 6 meses nuestro bebé no emite sonidos ni balbucea, o si balbuceaba y de pronto deja de hacerlo o pasa a emitir sonidos de alta frecuencia
  • También son señales de alarma si a medida que se va acercando a su primer añito, nuestro bebé no reconoce su nombre, no intenta vocalizar
    Fotografía extraída de la web morguefile.com

    imitando las voces del adulto o no comprende palabras sencillas que deberían resultarle familiares.

  • En torno a los dos años, el niño debería responder órdenes sencillas, reconocer ciertas partes del cuerpo, prestar atención cuando le leemos un cuento, cantar o tararear canciones conocidas y hacer frases de al menos dos palabras.
  • A partir de los tres años, las señales de alerta, quizá, ya pueden resultar más que evidentes: no responde preguntas sencillas, no repite frases, su vocabulario no va aumentando, no entiende lo que le decimos, no sabe localizar el origen de un ruido, no canta, no es capaz de ver la televisión a una distancia prudencial y sin subir demasiado el volumen, parece no estar atento a las conversaciones…

Si en algún momento tenemos la sospecha (por mínima que sea) de que nuestro hijo no oye bien, debemos consultarlo de inmediato con un pediatra u otorrino. Ellos le harán las pruebas pertinentes para llegar a un diagnóstico certero e informarnos del camino a seguir.

Madreaventura

Periodista, escritora, especialista en Marketing y ventas y, sobre todo, mamá. Mis tres hijos han aportado a mi vida la felicidad más absoluta y me han enseñado a ver el mundo desde su perspectiva feliz, inocente y despreocupada.

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