Nuestra experiencia con la vacuna Bexsero

Hoy os voy a contar cómo ha sido nuestra experiencia con la vacuna Bexero que, como seguro sabéis, es una vacuna no financiada que protege contra la meningitis B y que lleva en el mercado desde octubre de 2015.

Lo primero que quiero comentar es que desde que se pusiera a disposición del público (antes sólo era de uso hospitalario) esta vacuna siempre me ha generado mucha incertidumbre. Han sido incontables las veces que he hablado con mi pediatra del tema; manifestándole mis múltiples dudas, reticencias y miedos a poner a mis hijos esta vacuna.

 

 

Soy una firme defensora de las vacunas, por supuesto. Mis hijos tienen puesto todas; desde las oficiales hasta las de pago como el Rotateq o el Prevenar y la Varicela que en su día tuve que ponerle a la mediana porque fueron sacadas del calendario durante una temporada. Pero por diversos motivos, la vacuna Bexsero me generaba cierta controversia:

  • Encontraba poca información al respecto
  • En el prospecto se habla de enfermedad de Kawasaki como posible efecto secundario
  • El suministro a las farmacias va llegando con cuentagotas
  • Se trata de una vacuna relativamente nueva
  • La vacuna protege contra una enfermedad grave pero estadísticamente muy poco probable de contraer. Además, se ha visto que no protege tanto como se pensaba (os recomiendo este artículo de Armando Bastida donde lo explica bien)

Con todos estos factores puestos en la balanza mi decisión sobre si ponérsela o no a mis hijos fluctuaba por momentos y la pediatra poco podía hacer para sacarme de aquel lío mental en el que estaba.

“Esto es una decisión tuya” – me decía – “Es una vacuna segura pero ahora mismo no hay razón para correr a la famarcia a encargarla”

Y así fui dejando pasar el tiempo, recopilando información de aquí y allá, preguntando a otras madres y leyendo todo lo que caía en mis manos sobre la vacuna Bexsero. Hasta que un día sonó el teléfono avisándonos de que la farmacia ya tenía las  dosis disponibles que necesitaba para vacunar a  mis tres hijos.

¿Qué hay que tener en cuenta si vas a vacunar?

Cuando nuestras vacunas estuvieron disponibles, mis hijos tenían 2, 3 años y medio y ocho años, por lo que según el calendario de la AEP les correspondía dos dosis a cada uno con un intervalo de dos meses entre dosis.

  • Lo primero que hay que tener claro son las dosis que por edad le corresponden a nuestro hijo, y en base a eso solicitar compromiso a la farmacia para tener todas las dosis a tiempo. Esto es importante tenerlo en cuenta, porque hay familias que se esperan a cumplir el intervalo de un mes o dos meses entre vacunas para solicitar la nueva dosis, y obviamente con los problemas de sotck que hay, la pauta de vacunación entre dosis aumenta.

Vía Asociación Española de Pediatría

Normalmente, las farmacias se comprometen a suministrar a tiempo al niño todas las dosis que vaya a necesitar, pero para eso tenemos que avisarlo previamente cuando recojamos la primera dosis, o bien buscar otras alternativas en caso de que la farmacia no se pueda comprometer a aportarnos dentro del tiempo establecido las dosis venideras que vayamos a necesitar.

 

  • El precio de cada dosis de Bexsero es de 106 euros. Si echamos cuentas de las dosis que necesita nuestro hijo y multiplicamos por el número de hijos, el resultado puede ser de infarto. Mi consejo es que si

    teneis la certeza de que vais a vacunar, pidáis ayuda a familiares y amigos para que os subvencionen las vacunas.

 

Por ejemplo, si es el cumpleaños de vuestro hijo podeis pedir a la familia que en vez de juguetes, entre todos os regalen una dosis (o más, si se puede). Este mismo regalo se puede extrapolar a otras celebraciones como Bautizo/Comunión, Reyes/Papá Noel o incluso vuestros propios cumpleaños porque, ¿qué hay mejor regalo para una madre o un padre que la salud de sus hijos?

 

 

 

  • Otro consejo que os doy es que pongáis la vacuna un viernes o víspera de festivo para que al día siguiente los niños puedan estar tranquilos en casa recuperándose del pinchazo.

Normalmente, a los niños mayores de dos años se les administra la vacuna en el brazo (a la altura del hombro), mientras que a los más pequeño se les pincha en el muslo. Por edad, a mi hijo pequeño le hubiese correspondido ya el pinchazo en el bracito pero la enfermera consideró que tenía “poca chicha” y que era mejor hacerlo en la pierna. Imagino que cada profesional sabrá donde es el mejor sitio para pinchar en función del niño.

Lo que sí es importante tener en cuenta es que el pinchazo suele dolerles por lo que os recomiendo que si van a pincharles en el brazo elijáis el izquierdo si son diestros y viceversa.

  • Y ya por último, recordad la importancia de mantener la cadena de frío de la vacuna desde que sale de la farmacia hasta que se la vayan a administrar.  Mi consejo es que eviteis tenerla en el frigorífico de casa y la recojáis directamente de la farmacia antes de ponérsela al niño. El transporte de la farmacia a la consulta del pediatra debe hacerse en una nevera portátil y con acumuladores de frío.

Reacción de la vacuna Bexsero

Algunas madres me han comentado que en la consulta les pautaron Paracetamol para evitar los efectos de la vacuna. En nuestro caso sólo nos lo pautaron como medida preventiva para el pequeño y en la segunda dosis, porque le vacuné algo acatarrado (¡pero sin fiebre!) y la enfermera consideró que en ese caso, era mejor prevenir.

La primera dosis

Les puse la vacuna por la mañana y sólo le dio fiebre al pequeño de madrugada (38º,3). Los dos mayores no tuvieron fiebre pero se quejaron mucho de dolor en el brazo. No lo podían mover ni levantar, lloraban o gritaban si se les tocaba y les costaba vestirse sin ayuda. El dolor agudo les duró dos días y al tercero empezó a remitir hasta desaparecer totalmente a la semana del pinchazo. En cuanto al pequeño, que fue vacunado en la pierna, no noté en él ningún síntoma de molestia o dolor, ni siquiera al tacto.

La segunda dosis

Esta vez al pequeño no le dio fiebre porque, como he comentado más arriba, le di Paracetamol como medida preventiva.

En cuanto al pinchazo, les apliqué hielo local tres/cuatro veces al día y les minimizó bastante el dolor. La primera vez no lo hice porque no me lo dijeron y tiempo después se lo leí a una madre en Facebook y tomé nota para la siguiente ocasión y, desde luego, la mejoría fue notable, si bien las primeras horas el pinchazo les incapacitó bastante a la hora de hacer su vida normal (mi hijo mayor me dijo que no había podido jugar al futbol en el recreo a causa del dolor, y a mi hija decidí dejarla en casa ese día).

Sin embargo, en esta segunda vez los tres tuvieron una reacción local muy aguda que no tuvieron la primera vez y que consistió en calor en la zona del pinchazo, abultamiento al tacto y rojez.

Reacción local a los cuatro días del pinchazo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *