Sobre mis hijos

Desde que tengo uso de razón siempre he querido ser madre. Cuando visualizaba mi vida futura me veía rodeada de niños… tres o cuatro. ¡Nada me hacía más feliz! Y cuando por fin sostuve en brazos a mi primer hijo pude comprobar lo que tantas veces había imaginado: que la felicidad inmensa y el amor incondicional existen, y que yo había nacido para ser madre.

Tengo una malformación uterina y un transtorno en la coagulación sanguínea que no han facilitado la tarea de convertirme en madre. Por el camino he perdido tres embarazos, he tenido gestaciones de alto riesgo, he debido guardar reposo en varias ocasiones y mis partos han sido mediante cesárea.

Pero a pesar del miedo que en ocasiones me ha paralizado, a pesar de las inyecciones diarias de heparina, a pesar del reposo, las amenazas de parto prematuro y  los dolores que han acompañado mis embarazos, volvería a pasar por ello una, tres y mil veces más. Porque mis hijos son el motor de mis días y porque sin ellos mi vida no tendría sentido.

En mi blog hablo de mi experiencia como madre y de las diferentes etapas de crianza por las que vamos pasando. Todas son sorprendentes, fascinantes, maravillosas… ¡Y es que cada edad tiene momentos realmente mágicos e inolvidables!.

 

Mi Mayor, el niño de mis ojos

Mi Mayor, con tan sólo siete añitos, es un niño sumamente especial. Maravilloso, sensible, cariñoso, dulce, alegre… Es un ser lleno de luz que destila amor y bondad por los cuatro costados. Es una personita curiosa, avispada y tremendamente inteligente, capaz de descubrirme a diario decenas de detalles del mundo que pasan desapercibidos a mis ojos.

Siempre fue un bebé muy fácil pero a medida que ha ido creciendo, sus lecciones diarias han allanado el camino de mi maternidad y yo sólo puedo agradecerle lo sencilla que me resulta la vida a su lado.

 

Mi Pulguita, mi niña arcoiris

Pulguita es una muñeca preciosa; la niña de mis ojos que me arranca sonrisas con sólo mirarla. Alegre, mimosa, dicharachera, divertida, cantarina y curiosa, que derrocha sonrisas por doquier en cualquier momento y situación. ¡Imposible no enamorarse de su mirada verde mar, sus carcajadas y sus tirabuzones dorados!

Fue una bebé arcoiris que vino a llenar nuestras vidas con su fuerza arrolladora y su temperamento. Me dio una segunda oportunidad como madre y gracias a ella conocí la lactancia prolongada, el porteo y la crianza con apego.

Mi niña es la combinación perfecta entre locura y belleza. Mi princesa bonita es quien pone la salsa a nuestro día a día.

 

Mi Pequeño, mi bebé de luz

Mi Pequeño es la dulzura hecha persona.

Los primeros meses a su lado fueron un verdadero camino de rosas y las horas transcurrían cargadas de paz, quietud y serenidad. Con el tiempo, mi Pequeño se ha convertido en un bebote divertido, incansanble, visceral y juerguista que ha venido a enseñarme que si no hay dos maternidades iguales, mucho menos habrá tres.

Dormilón, bailongo, comilón, más listo que el hambre y tremendamente enigmático: nunca sabrás lo que esconden sus enormes ojazos chispeantes y sus sonrisas de medio lado.

 

¡Gracias, mis niños, por existir, por estar ahí y por ser como sois!

 

 

9 thoughts on “Sobre mis hijos

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