Mi plan de parto por cesárea

Hoy quiero escribir sobre el plan de parto por cesárea que hice para el nacimiento de Pulguita. Como comenté en otros posts tanto mi marido como yo teníamos muy claro qué cosas nos gustaron de mi primer parto y por tanto queríamos repetir y aquellas que, por el contrario, deseábamos cambiar.

Referente al momento de la operación

  • Pedí que dejaran entrar a mi marido a la cesárea aunque, como me imaginaba, con esta petición di en hueso. Me dijeron que no podían entrar familiares porque se trataba de una cirugía mayor abdominal realizada en un quirófano y no en un paritario como ocurre con los partos vaginales. Aún así, como comenté cuando relaté cómo fue mi cesárea, me sentí tremendamente acompañada en todo momento por el equipo médico que me asistió. En cualquier caso, aunque sabía de antemano que me denegarían esta petición, nunca hay que resistirse a pedirlo porque en muchos hospitales están empezando a levantar la mano con esto (EDITO EL POST para añadir que en mi tercera cesárea pude hacer realidad esta petición)
  • Pedí que no me ataran las manos en cruz como hicieron en mi primera cesárea. Aquel momento me marcó muchísimo por lo desagradable que fue y la impotencia tan grande que sentí. La anestesista me dijo que se hacía por protocolo porque las mujeres tendían a meter las manos en el campo estéril de la operación y esto podía llegar a ser muy peligroso. Pero como me vio confiada, serena y muy segura de lo que quería me dejaron las manos libres y de este modo pude acariciar a mi niña cuando me la mostraron.
  • Pedí que me dejaran sostener a mi bebé una vez hubiera nacido mientras me cosían: Esta petición tampoco  fue posible porque alegaron que la mesa de operación es tan estrecha que la integridad del bebé podía peligrar, pero en su lugar sostuvieron a mi niña durante quince minutos a mi lado, pegando su carita a la mía. Pude hablarla, besarla, mirarla a escasos centímetros de distancia y acariciarla. Esto es algo que no pude hacer con mi hijo mayor al que apenas pude lanzar un beso cuando me lo enseñaron en la distancia.

Referente al post-operatorio y alimentación del bebé

  • Pedí que no me mantuvieran en reanimación tras la operación sino que me llevaran directamente a la habitación para estar con mi niña. Una vez más me imaginaba que me dirían que no, como así fue, pero tuvieron en cuenta mi petición y estuve en reanimación los justo y necesario.
  • Pedí que mi marido pudiera hacer el piel con piel con la niña ya que a mí no me permitían quedarme con ella en reanimación. Cuando mi hija nació, de manera totalmente respetuosa con ella, la envolvieron simplemente en una manta, le pusieron un gorrito y se la llevaron a mi marido a la habitación quien la recibió con la luz muy ténue y la calefacción a toda pastilla. A falta de mamá, Pulguita estuvo acurrucada en el pecho de papi, ensangrentada aún y únicamente cubierta con un suave arrullo y el calor que desprendía el pecho de mi marido. Cuando me llevaron a la habitación me emocioné al verlos pues el entorno era tan acogedor y ambos desprendían tanta paz y serenidad que envidié aquellos mágicos momentos que habían vivido en mi ausencia.
  • Pedí no separarme de mi hija en ningún momento a excepción del ratito que estuve en reanimación: no se llevaron a la niña al nido a dormir (ni si quiera nos lo preguntaron) y los baños y las pruebas médicas las hicieron siempre en nuestra presencia. 
  • Pedí que no se le alimentara con leche de fórmula y en caso de necesitarla que tuvieran preparada leche hidrolizada dados los antecedentes de alergia a las proteínas de leche de vaca de su hermano. Debido a las grietas dolorosísimas que tuve al poco de nacer mi hija, no pude darle el pecho y en el hospital se encargaron de prepararnos biberones de la leche especial que pedí.

Referente a las visitas

Del asunto “visitas” hablaré largo y tendido en otro post porque dio para mucho, pero en resumen diré que pudimos disfrutar a tope de nuestro estancia en el hospital porque supimos controlar perfectamente este tema. Las vistas fueron escasas (las justas y necesarias), muy breves y escalonadas. Esto nos permitió tener mucho tiempo para nosotros, para irnos conociendo y para poder descansar. Además, la peque estuvo pegada a mi pecho los tres días que estuvimos en el hospital, siempre desnudita y en contacto con mi piel. No tocó la cuna en ningún momento ni tampoco pasó de brazo en brazo.

Gracias al plan de parto/cesárea que elaboré pude tener el parto por cesárea y recuperación que siempre había deseado y el que también me hubiera gustado tener con mi hijo pero que no fue posible por mi inexperiencia y desconocimiento.

Recomiendo a todas las futuras mamás que hablen con sus médicos semanas antes del parto y expongan claramente aquello que desean que se cumpla cuando nazcan sus bebés y también en el caso del parto por cesárea pues, si bien es verdad que hay aspectos que tenemos más limitados por las características especiales de la intervención, es posible lograr muchas de las cosas que nos planteemos y recordar la llegada al mundo de nuestros bebés con detalles y vivencias que nos llenen de alegría.

Más información sobre la elaboración de un plan de parto y nacimiento pinchando AQUÍ.

 

Madreaventura

Periodista, escritora, especialista en Marketing y ventas y, sobre todo, mamá. Mis tres hijos han aportado a mi vida la felicidad más absoluta y me han enseñado a ver el mundo desde su perspectiva feliz, inocente y despreocupada.

14 thoughts on “Mi plan de parto por cesárea

  • 14/03/2014 en 10:41
    Permalink

    Bonito leer planes de parto respetados 🙂 Gracias por compartirlo y por escribir más detalles de cómo fue el parto. Saludos desde Budapest

    Responder
    • 24/03/2014 en 18:06
      Permalink

      Sé, la verdad es que siempre debería ser así y no ser una excepción, pero, por desgracia, aun queda camino por recorrer.
      Besitos

      Responder
  • 14/03/2014 en 15:00
    Permalink

    El lunes me lanzaré yo a contar mi experiencia con las visitas en el hospital… ¡supongo que también tendrás tema para rato! No tenía ni idea de que el protocolo de las cesáreas incluyesen esa parte de inmovilizar los brazos. Debe ser una sensación de lo más desagradable.

    Responder
    • 24/03/2014 en 18:07
      Permalink

      Para mí sin duda fue lo peor!
      En esta semana quiero contar yo mis crónicas de visitas, a ver qué te parecen! 😉

      Responder
  • 14/03/2014 en 19:37
    Permalink

    Como ya te he comentado en alguna otra ocasión me siento tope identificada contigo en este aspecto y si llego a tener otro peque tengo claro de hablar estos temas antes con el equipo médico.

    De mucha ayuda el conocer también tu experiencia 🙂

    Feliz fin de semana.

    Responder
    • 24/03/2014 en 18:08
      Permalink

      No hay nada como hablar con tu médico, temer una confianza y que traten en la medida de lo posible cumplir tus deseos. Se va mucho más tranquilla y el momento se vive de otra forma. ¡Me alegra que te haya gustado!

      Responder
  • 17/03/2014 en 13:13
    Permalink

    Hola, yo también tuve una cesárea, en mi caso porque no evolucionaba el parto y también me ataron. Para mí no fue traumático eso porque no podía parar de temblar entre el frío y los nervios y no estoy segura de que no me hubiera caído de la camilla de no estar atada. Mi chico no pudo entrar (por lo mismo que te dijeron a ti) y nada más nacer la niña me la pusieron en la cara para conocernos mientras los médicos acababan de sacar la placenta y coserme.

    Nos separamos unos minutos mientras la pesaban (yo podía verla perfectamente desde la camilla) y la sacaron a que la conociera la familia, yo creo que fue poco rato porque en cuanto me sacaron a reanimación ya la tenía encima mamando con mi chico al lado. En mi hospital (Fundación Jiménez Díaz, yo parí por lo público) no se llevan a los bebés al nido y, menos la prueba del talón, todas las revisiones se hicieron delante de nosotros. No le dieron leche de fórmula y, aunque en otras cosas se pasaron el plan de parto por el forro (me pusieron enema y me rasuraron, cosas que pedí que mejor no) en general me sentí bastante respetada y pasé mucho tiempo con mi peque.

    Un saludo!

    Responder
    • 24/03/2014 en 18:26
      Permalink

      La verdad es que por lo que cuentas fue bastante respetado. Me alegra que a tí no te traumatizara lo de las manos… para mí fue horroroso y cuando recuerdo el nacimiento de mi hijo es lo primero que se me viene a la mente.
      En cuanto al rasurado y el enema, a mí no me obligaron pero en mi primer parto sí. Por lo que veo las cosas van cambiando.
      ¡Saludos y gracias por pasarte por mi blog!

      Responder
  • 17/03/2014 en 13:16
    Permalink

    Suscribo tu experiencia, yo he tenido dos cesáreas y la segunda fue mucho mejor que la primera porque pude hablar con mi ginecólogo gracias a que ya sabía como iría todo al haber tenido una cesárea previa.
    En mi caso, la primera vez me ataron un brazo a la mesa de operaciones porque la anestesia me provoco temblores y no paraba de moverme, pero cuando me acercaron al niño arranqué literalmente la sujeción de la mesa, jajaj.

    Gracias por compartir tu experiencia para que otras madres pidan un plan de parto aunque sea una cesárea

    Responder
    • 24/03/2014 en 18:22
      Permalink

      Qué malos son los temblores… ¡es algo súper desagradable! Pues fíjate que yo lo pasé peor en la primera porque al tener los brazos atados me chirriaba el cuerpo entero. Con la segunda, el hecho de tener los brazos libres me dio más tranquilidad para afrontarlo de otro modo y no tengo tantos recuerdos de los desagradables temblores.

      Responder
  • 17/03/2014 en 22:24
    Permalink

    Estabas bien preparada! En ninguno de mis dos embarazos hice plan de parto, aunque sí es cierto que con la primera, me estuvieron preguntando a cada rato si quería epidural, si quería otra posición, etc…
    Con la segunda, no tuve ni tiempo!

    Responder
    • 24/03/2014 en 18:09
      Permalink

      ¿Fue muy rápida la segunda? Por lo que cuentas, tu primer parto fue muy respetado también. No hace falta hacer plan de parto si confías en el equipo médico y el protocolo del hospital, pero no siempre es así. ¡Tuviste mucha suerte!

      Responder
    • 15/09/2014 en 11:17
      Permalink

      Hay hospitales donde no lo hacen pero he leído muchos relatos de cesárea donde es lo primero que hacen y es una práctica realmente horrible!

      Responder

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *