Mi balance del año que acaba

Año

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Este año que termina ha sido uno de los más bonitos e intensos de mi vida aunque lo cierto es que prácticamente todos los años digo lo mismo, pues aunque doce meses dan mucho de sí, siempre trato de quedarme con lo positivo; con aquello capaz de eclipsar todo lo demás.

Tengo grabado en oro el 2015, el año en que me convertí en madre por tercera vez cumpliendo el mayor de mis deseos desde que decidí formar una familiar junto a mi marido. Mi chiquitín decidió llegar en este año, y no en otro, porque así estaba escrito y porque su llegada estaba destinada a embargarnos de una luz especial.

Este año también ha estado marcado por el orgullo tan grande que me aporta mi Mayor, el niño de mis ojos. Su paso a Primaria, su impecable trayectoria escolar y el amor que despierta entre profesores y compañeros son una de nuestras grandes alegrías. Alegría de verle sonreír cada mañana, de verle contento y de ser testigo de la preciosa persona en la que se está convirtiendo. Un niño altruista, generoso, sensible, inteligente, bondadoso y feliz… ¡sobre todo feliz!.

¿Y qué decir de mi Pulguita? Mi niña preciosa ha aportado al 2015 un punto de locura y desvarío. Ella es quien me agota al final del día, quien me roba la energía, acelera mis pulsaciones con cada cosa que hace y me reta y mantiene un pulso diario. Pero ella, como nadie, es quien me hace reír hasta las lágrimas con sus innumerables payasadas y su lengua de trapo y quien roba mi corazón con su espectacular belleza.

2015 ha sido el año de los proyectos laborales, de las ideas que surgen en la cabeza y poco a poco van tomando forma, de los cambios de rumbo y del apostar para ganar. Porque quien no apuesta no gana y aunque el camino genere en ocasiones incertidumbre, es un riesgo que merece la pena correr.

2015 ha sido también el año de la amistad. Amistades que, a pesar de la distancia, se han consolidado fuertes y han demostrado ser un pilar importante sobre el que apoyarse. “Amiguísimas” que te arrancan carcajadas aun en los días más grises y con las que te sientes cómoda hablando de todo hasta altas horas de la madrugada. Pero también ha sido el año de las nuevas amistades, aquéllas que han ido surgiendo de forma espontánea y natural y que han resultado ser un gran descubrimiento.

Otros cambios significativos se han sucedido a lo largo de estos meses; cambios que han afectado a mi familia y amigos, que han variado sus vidas y que las han llenado de ilusiones y proyectos futuros.

¿Y entonces, todo ha sido bueno? Pues obviamente no. Es difícil que en 365 días que tiene el año no surjan sustos, quebraderos de cabeza y situaciones que desearías no haber vivido. Pero aún con todo y con esas me empeño siempre en ver el lado positivo de todo, desgranar la vivencia negativa y guardar en la mochila del año que se acaba sólo aquello que me haya aportado sabiduría, conocimiento y experiencia para saber actuar en un futuro.

¡Deseando afrontar con ganas, optimismo e ilusión el 2016!

¡Feliz año nuevo a todos!

4 thoughts on “Mi balance del año que acaba”

  1. Es genial llegar al final del año y poder decir que el bbalance ha sido muy positivo, no todo el mundo tiene la misma visión y es un detalle que muchos deberían.plantearse, aprender a valorar lo bueno x encima de todo lo demás.
    En tuaño hayi

  2. Es genial llegar al final del año y poder decir que el bbalance ha sido muy positivo, no todo el mundo tiene la misma visión y es un detalle que muchos deberían.plantearse, aprender a valorar lo bueno x encima de todo lo demás.
    En tu año hay mucha luz y no podía ser de otra manera.
    Feliz año para ti y para tu preciosa familia . Un fuerte abrazo.

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