Lactancia materna y cesárea. Mi experiencia al respecto.

He recibido varios e-mails en las últimas semanas, preguntándome cómo fue el inicio de nuestra lactancia y si el hecho de haber tenido una cesárea influyó en algo. Voy a contar mis dos experiencias, totalmente opuestas.

¿Retraso en la subida de la leche?

Con mi primer hijo cometí un grave error del que tomé buena nota cuando nació mi niña y es que no me puse a mi bebé al pecho nada más nacer. En el tiempo que estuve en reanimación, y por tanto separada de mi peque, éste estaba siendo objeto de flashes y cámaras. Cuando me llevaron a planta, la habitación estaba tan llena de gente y yo tan aturdida que no se me ocurrió en ningún momento sacarme la teta y ofrecérsela a mi niño. Así que cuando todo se despejó y por fin nos quedamos solos, mi hijo había caído en un sueño tan profundo que ni una traca de petardos tirados a su lado le hubieran despertado.

Al no haber estimulación precoz la leche tardó muchísimo en subirme, el niño lloraba y yo, inexperta y desesperada caí rápidamente en  la tentación de ofrecerle biberones durante la estancia hospitalaria algo que (según supe posteriormente y tras mucho indagar por mi cuenta) pudo ser responsable de la alergia a las proteínas de leche de vaca que todavía padece.

Con la lección bien aprendida nos enfrentamos al inicio de la lactancia de Pulguita de forma muy diferente. Para empezar, y puesto que su nacimiento fue precipitado y no lo esperaba nadie, pudimos gozar de varias horas de intimidad nada más nacer hasta que aparecieron las visitas. Por protocolo hospitalario, sabía que en cuanto naciera tendría que quedarme separa de ella un rato así que especifiqué en mi plan de parto que ese rato fuera lo más corto posible y que mientras tanto llevaran a mi hija inmediatamente con su padre para que pudieran hacer el piel con piel. Cuando llegué a la habitación mi niña había estado todo el tiempo tranquila sobre el pecho desnudo de su papi, bien despierta y con el instinto de succión en pleno apogeo lo que me permitió ponérmela al pecho enseguida, en la más estricta intimidad y en un ambiente único e idílico para poder iniciar la lactancia. La niña se agarró enseguida y estuvo un buen rato mamando y, salvo los momentos en los que me levantaba para ir al baño o dar algún paseo, no se separó de mi pecho desnudo en los cuatro días que estuvimos en el hospital.

En resúmen:

No es cierto que la leche tarde más en subir por el hecho de haber tenido cesárea. Si tarda es porque la estimulación es escasa (algo que también puede ocurrir aunque sea un parto vaginal) o porque mamá y bebé han estado separados demasiado tiempo. Cada vez más hospitales están humanizando las cesáreas y permitiendo a la mujer permanecer en reanimación con su recién nacido pegado al pecho, pero si esto no fuera posible, es importante conocer la importancia que tiene que el bebé pueda estar tranquilo haciendo piel con piel con el acompañante a la espera de reunirse con su madre. Si esto sucede así, no tiene porqué haber ningún problema con la subida de la leche.

¿Grietas por culpa de la cesárea?

Desde mi experiencia: la cesárea propicia la aparición de las grietas.

Los dolores post-quirúrgicos y la imposibilidad de moverte durante las primeras horas en las que permaneces sondada y tumbada en una cama, hacen difícil encontrar una postura cómoda para amamantar. Dar el pecho de lado o recurrir a la postura biológica pueden ser una buena solución pero para quienes tienen poco pecho -como es mi caso- estas posturas pueden resultar bastante incómodas y propiciar un mal agarre.

En mi caso ocurrió así y los dolores y las grietas hicieron acto de presencia a las pocas horas. Mi consejo, si esto ocurre, es que acudáis de forma urgente a una asesora ya que las grietas son un gran obstáculo que pueden hacer peligrar la lactancia. Ella os ayudará a encontrar la mejor postura, aquélla con la que te sientas lo más cómoda posible -dentro de las circunstancias- y que minimice e incluso elimine el dolor en el agarre. Si mejoramos la postura, mejorará el agarre del bebé y las grietas desaparecerán.

Lamentablemente yo no pude contar con la presencia de ninguna asesora y en el hospital donde di a luz, la lactancia materna es una asignatura pendiente así que tuve que lidiar con grietas horrorosas y sangrantes y un dolor descomunal. Como poner a mi bebé al pecho me ocasionaba muchísimo dolor e incluso rechazo, decidí extraerme de forma manual el calostro y ofrecérselo a mi hija en una cucharita. Se que no fue la mejor solución pero hacer esto me ayudó a que las grietas cicatrizaran y cuando los dolores post-quirúrgicos cesaron y adquirí más libertad en el movimiento y en las posturas para amamantar, el agarre mejoró.

¿Mastitis bacteriana?

Una vez solucionadas las grietas por mal agarre lo realmente complicado vino días después, en forma de una mastitis infecciosa o bacteriana que todavía persiste y de la que ya hablaré detenidamente en otro post.

Según me dijeron a posteriori, esta mastitis se debe, en gran parte de los casos, al uso de antibióticos en la recta final del embarazo (yo tomé un par de veces en los últimos dos meses de embarazo debido a una infección de orina) y en el momento del parto por lo que al tener cesárea no te libras de ellos.

El antibiótico hace que las bacterias que se encuentran en el intestino emigren y colonicen la glándula mamaria alcanzando concentraciones muy superiores a las normales y provocando la aparición de este tipo de mastitis tan dolorosa.

La buena noticia es que sabiendo que esto puede ocurrir podemos intentar prevenirlo con el uso de probióticos semanas antes del parto.

En definitiva, (¡y siempre hablo según mi experiencia!) establecer la lactancia con una cesárea es posible pero conviene estar bien informadas y contar con asesoramiento porque, a diferencia de lo que ocurre con un parto vaginal, solemos encontrarnos con más dificultades iniciales que –al menos en mi caso- es difícil que podamos superar solas.

* Os recomiendo la lectura del artículo “¿Es más difícil la lactancia tras una cesárea?”, del blog Maternidad Continuum.

Fotos vía Pixabay

9 thoughts on “Lactancia materna y cesárea. Mi experiencia al respecto.”

  1. Yo creo que el piel con piel es lo principal, porque a mí la leche también tardó 4 días en subirme, y mi bichilla era muy zampona y necesitó algún suplemento durante la estancia en el hospital, pero la estimulación constante ye l contacto lograron que tras la subida pudiésemos prescindir por completo de ese refuerzo. Y ya llevamos nuestros 4 primeros meses de lactancia materna en exclusiva.

  2. Enhorabuena Silvia, por superar los contratiempos. La verdad es que siguen poniéndolo muy difícil y se presta muy poca ayuda a las madres que eligen la lactancia materna. Espero que esto vaya cambiando poco a poco.

    Un besazo, Belén

    1. Yo también tuve cesárea y a pesar de la poca ayuda sanitaria conseguimos establecer la lactancia satisfactoriamente, y dura hasta hoy. Pero es verdad que me tuve que sacar las castañas del fuego yo sola la mayoría de las veces, y por cabezonería salió adelante, porque los sanitarios no me auguraban más de 3 meses de lactancia.

      Así que coincido contigo: claro que se puede tener una lactancia satisfactoria tras una cesárea, pero el piel con piel es necesario y que el personal sanitario esté más formado en temas de lactancia, también.

      ¡Un besazo!

  3. Que increíble Silvia lo que uno aprende con un segundo hijo, y la pena que da no haberlo aplicado con el primero, me paso parecido con la lactancia, con la mayor también caí en la tentación del biberón, lo que hizo una lactancia muy corta, con el segundo fue un poco más larga, 9 meses, pero también el sufrió de APLV. Pero ya con el tercero la lactancia ha sido muy buena, ya cumple los dos años 😉
    He tenido tres partos vaginales así que no se como sería en el caso de una cesárea, pero tu experiencia ayuda a muchas mamás que han pasado por tu caso…
    Besos para ti guapa y tus exquisitos hijos…

  4. Que bien explicado,mamagnomo. En mi caso yo llegue muy informada al parto por cesarea ya que fue programada. En mi caso la lactancia se establecio sin muchas dificultades y continua después de 9 meses. En parte porque mi pequeña es APLV como tu hijo y mi niña rechaza la leche hidrolizada y los biberones pero también porque disfrutmos el vínculo. Lá alergia no la detectamos hasta que probo la leche de formula con los cereales casi con 6 meses. Con un trago su piel de la cara tuvo una reacción inmediata enrojeciendo y llenandose de ronchas.
    Yo nunca he hecho dieta. Me surgen muchas dudas a cerca de esto porque los médicos me han dicho que no es necesario que la haga porque la niña sólo tiene síntomas con la ingesta directa. Hasta ahora sólo le han hecho una analítica y un pric test que salientou positivos y ya no le harán más hasta que tenga casi 2 años. Me parece mucho tiempo,no?? Me gustaría saber si a nosotros os gobierno más pruebas o seguimento.
    Saludos

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *