Lactancia a demanda, un concepto que me costó asimilar

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Imagen extraída de la web Morguefile.com

Tanto embarazada de mi Mayor como de Pulguita siempre tuve claro que quería dar el pecho. En mi cabeza no entraba otra opción posible. El recuerdo que tengo de la lactancia de mi Mayor (aunque fue mixta) es muy bueno, aunque como he dicho varias veces, demasiado breve. Una vez encauzado el problema de su alergia su alimentación fue “relajada”, pautada por reloj y -por recomendación médica- suplementada con biberones lo que me permitía poder descansar a ratos y delegar de vez en cuando en mi marido el momento “alimentación”.

Pero entonces llega Pulguita y a pesar de haber leído mucho, muchísimo, sobre lactancia a demanda y de tener muy claro que lo que hice con mi Mayor no se iba a parecer absolutamente en nada a lo que quería hacer ahora con mi hija, los esquemas mentales se me rompieron al instante de comenzar esta segunda aventura.

Recuerdo los primeros días de lactancia en los que, apoyada por mi amiga Belén, supe, de verdad, lo que era el concepto “a demanda”. Fuera relojes, fuera pautas mentales e ideas preconcebidas: a demanda es “a demanda”.

Confieso que al principio para mí fue un poco duro y difícil de asimilar. Cuando mi hija acababa de mamar (tras una hora y media en el pecho) veía la oportunidad de poder darme una ducha o simplemente levantarme del sillón, estirar las piernas y caminar pero de pronto, la peque comenzaba de nuevo a llorar.

  • “Toca volver a ponértela al pecho”, me decía Belén.
  • Y yo la miraba con ojos de incredulidad y cara de agotamiento: “¿Otra vez? ¡Pero si acaba de dejarlo!”
  • “¡Ay amiga! Esto es lo que se llama “a demanda””

Pero entonces me la ponía -pensando que no se agarraría otra vez- y, sorprendentemente, Pulguita volvía a aferrarse a mí con una fuerza descomunal y de nuevo podía pasarse en mi pecho otra hora más.

He de confesar que las primeras semanas después de dar a luz tenía la sensación de estar viviendo inmersa en la película “Atrapado en el tiempo”. Entre la dificultad de mis movimientos a causa de la cesárea y algunas complicaciones menores derivadas de la intervención (me pasaba sentada en un sillón gran parte del día) , el frío helador de enero que no me permitía ni asomarme a una ventana, los días tan cortos y con tan poca luz y la peque agarrada a mi pecho a todas horas, llegó un momento en que me costaba identificar si era de día o de noche.

Sin embargo, lejos de agobiarme respiré aquella nueva experiencia que me estaba resultando tan inolvidable y mágica. Vivía en una nube de felicidad, embelesada con la belleza de mi niña, memorizando cada poro de su piel, sintiéndola tan cerca y guardando en mi retina esos momentos únicos y tan diferentes a los que había vivido con mi hijo.

Las noches las pasaba con mi niña durmiendo sobre mi pecho  porque descubrí que era la única forma de descansar. Si tumbaba a la peque en la cuna (a pesar de ser una cuna colecto y estar bien pegada a mí) los despertares que tenía a lo largo de la noche se hacían mucho más pesados y largos por lo que dormir con ella sobre mi pecho desnudo, cubiertas ambas simplemente por una manta, facilitaba enormemente la lactancia en cualquier momento de la noche sin apenas darme cuenta de ello, además de propiciarme los momentos más hermosos, tiernos y llenos de vida que he experimentado jamás.

A partir del primer mes y medio de vida la lactancia de mi niña se fue regulando. Pulguita ya no pedía mamar cada hora y media sino que fue espaciando las tomas tres e incluso cuatro horas, el día nos fue cundiendo más y las noches se hicieron más llevaderas.

A pesar de lo duro y sacrificado que me resultó la lactancia a demanda de mi recién nacida hoy pienso en aquellos días con mucha añoranza.

“Lactancia a demanda”, un concepto que realmente me costó asimilar pero gracias al cual he descubierto una de las experiencias más bonitas de la vida.

7 thoughts on “Lactancia a demanda, un concepto que me costó asimilar”

  1. Nadie dijo que la maternidad fuera fácil. Muchas veces es agotadora, alimentemos a nuestros hijos como alimentemos y más con una cesárea complicada y con un peque mayor. Yo me quedo con la capacidad que tienen nuestros hijos de rompernos los esquemas y de hacernos desaprender y aprender de nuevo a ritmos vertiginosos. Una vez ya te ha “roto las ideas preconcebidas” es mucho más fácil pararse y disfrutar de todo el proceso.
    Me alegro de que tuvieras a esa gran compañera a tu lado para ayudarte y que tuvieras la entereza y fortaleza de sobreponerte a todo lo que estaba en tu contra para sacar entre Pulguita y tú, vuestra lactancia adelante. Estás hecha toda una campeona.
    Un abrazo.

  2. Hola Silvia! Tu entrada me ha removido muchos sentimientos… Yo fui madre por segunda vez hace ahora un año, y sólo te diré resumidamente que una vez más, no fui capaz. Una duda… ¿Cómo te las apañabas con tu peque mayor en esas primeras semanas de tener a tu bebé tanto tiempo al pecho? Un abrazo.

  3. Hola! Me encanta como escribes sobre tu experiencia.. Y me siento tan identificada!! Dar el pecho es lo más duro, difícil sobre todo al principio, son horas de dedicación a nuestros niños… Se crían tan sanos y con una sola de sus sonrisas ya vale la pena.. Me gustaría seguir en contacto, que tal en Facebook? Un besito!

  4. estoy en esa situación pero al revés… mi bb duerme demasiado (tiene 2 semanas) y despierta cada 4 o 5 hrs por lo que tengo q sacarme la leche con la máquina y dársela con biberón porque he leído que no deben pasar tanto tiempo sin alimentos. cuando me la pego toma muy poco y se echa a dormir de nuevo! he intentado y duramos en eso hasta 3 hrs entre pecho, siesta, biberón con mi leche, y luego vuelve a dormir x otras 3 o 4 hrs… quiero darle leche materna pero estoy muy confundida!

    1. Te aconsejo que consultes con alguna asesora de lactancia que te pueda ayudar. Hay un grupo en Facebook llamado Asesoras de Lactancia online que funciona genial. 🙂

  5. Tengo un pequeño de 3 semanas. Me siento totalmente identificada. Mi pequeño solo duerme en mi pecho. Es muy duro, pero me siento más unida a él que con mi primer hija.

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