La sexualidad en los niños

P1180254v1Cada verano es muy frecuente ver a los niños desnudos jugando o bañándose en las playas. No hablo de bebés sino de niños más mayorcitos, incluso de la edad del mío o más. Personalmente esta práctica nunca me ha gustado porque siempre he pensado que si yo como adulta no me exhibo en la playa completamente desnuda, ¿por qué voy a exhibir a mis hijos? (aparte de que me parece bastante antihigiénico que la arena se meta en según que partes del cuerpo, pero este ya es otro tema). Tengo amigos que sí lo hacen aludiendo que sus hijos están más a gusto, no les roza el bañador o no tienen una prenda mojada pegada continuamente a la piel. Y razón no les falta, desde luego; buscar la comodidad para los peques es importante.

Sin embargo yo, que soy bastante desconfiada me hago una pregunta: ¿Y si la gente que nos rodea no fuera tan “normal” como parece?, ¿y si la persona que está al lado de mi toalla fuera un pervertido mental?, ¿y si ese señor que parece estar tirando fotos al mar está fotografiando otra cosa? (recomiendo leer este post. Me puso los pelos de punta).

Pero últimamente, y a raíz de una charla que nos dieron en el cole, me planteo además otra cuestión que nunca antes me había hecho: ¿cómo voy a enseñar a mi niño a hacerse respetar si le despojo de su ropa ante cientos y cientos de miradas extrañas?

A finales del pasado curso tuvimos una charla en el colegio sobre educación sexual. Nos decían que es muy normal que los niños de entre 4-5 años comiencen a mostrar interés por la sexualidad, por las diferencias entre chicos y chicas e incluso por las diferencias entre personas del mismo sexo. Así pues es frecuente que los chicos vayan juntos a hacer pipí y se midan sus colitas para ver cual es más larga, que levanten las faldas a las niñas o que incluso quieran verlas desnudas. Este interés repentino por el cuerpo humano y por la sexualidad no sólo es lógico a esas edades sino muy sano pero hay que saber tratarlo correctamente porque puede dar lugar a comportamientos no deseados. ¿Y qué podemos hacer los padres?

Desde el colegio nos instaban a que nuestra labor como padres fuera la de hablar con nuestros hijos con absoluta naturalidad sobre el cuerpo humano, las diferencias entre hombres y mujeres o cualquier otra duda que les vaya surgiendo a este respecto y vayan preguntando. Si no encuentran naturalidad en su entorno o si piensan que mamá y papá se avergüenzan del tema, verán la sexualidad como algo vergonzoso (e incluso malo) y, o bien acudirán a terceras personas para resolver sus dudas, o bien se las guardarán e idearán en sus cabecitas inmaduras la respuesta.

Y personalmente pienso que esto no es bueno por dos sencillas razones:

  • Primero porque ¡vaya usted a saber qué clase de respuesta obtiene de otra persona a la que plantee su duda: ¿no es mejor que lo que sepan nuestros hijos acerca de estos temas delicados lo sepan a través de sus padres y no de otros?
  • Y segundo porque los cimientos de la confianza entre hijos y padres comienzan a formarse desde niños y esta es una prueba de fuego que, como padres, debemos pasar.

Así pues, nos decían en el colegio que es bueno que en la familia no haya tapujos y que el niño perciba las diferencias de sexos con toda la normalidad del mundo y desde que tiene uso de razón. Nosotros en casa no cerramos las puertas para ducharnos o vestirnos e incluso muchas veces nos duchamos juntos o baño a los dos peques a la vez. Mi hijo me ve desnuda a diario al igual que a su padre o a su hermana y nunca ha necesitado saber cuales son las diferencias entre hombres y mujeres, ni entre niños y adultos, porque es algo que ha visto desde que era muy pequeñito y que tiene perfectamente interiorizado.

Esa naturalidad es la que debe reinar siempre en un hogar para que, cuando surjan estas curiosidades sanas, el niño no tenga que verse obligado a saciarlas con otros compañeros o compañeras de clase. Pero una cosa debe quedar bien clara: hay que hacer ver al niño que esa confianza y naturalidad a la hora de mostrarse desnudo no debe tenerla con nadie más que con sus padres y hermanos (o cuidadores o familia allegada que los padres consideremos). Fuera del entorno familiar debe cerrar la puerta cuando vaya al baño, respetar la intimidad de los demás y no enseñar, ni dejarse tocar por nadie (salvo temas de salud) sus genitales. Es fundamental que el pequeño entienda estas diferencias porque es la única forma de evitar lo que todos sabemos.

Así pues, si sigo estas premisas a mí, personalmente, me parece incongruente desnudar a mi hijo en la playa ante cientos de desconocidos…

¿Qué os parece a vosotros este tema? ¿Cómo lo abordáis? ¿Vuestros peques han entrado en esta fase que comento?

4 thoughts on “La sexualidad en los niños”

  1. Pues yo lo veo de manera muy diferente. Por supuesto coincido en enseñarle el autorespeto por su cuerpo y por el de los demás, pero también ese autorespeto se aplica a dentro de unas normas sociales a vivirlo como te plazca. Este verano mi hijo me ha preguntado porque el no podía quitarse el bañador que le estaba haciendo daño y la señora de al lado si podía (estaba haciendo toplees) y a mi parecer tenía mucha razón!! Así que si el lo desea y no le causa pudor (cosa rara daba su vergüenza) porque no ( y por supuesto dentro de unas normas sociales aceptadas, no en medio de un lugar donde no tiene cabida) .

    Por supuesto que pensé que tipo de desgraciados habría alrededor y no quiero ni pensarlo, pero igual que estarían pensando y tal vez fotografiando a las chicas con tanga y poco más de mi derecha, y al final pienso: las enfermedades mentales ajenas deben marcar y cohibir mi vida? Pues creo que no, deben hacerme estar atenta y saber lo que hay me ayuda a protegerme pero no vivir con miedo y cohibida. Eso intentó enseñarle a mi hijo.

    Un abrazo guapa

  2. Hola,
    Pues tambien entiendo la postura del anterior comentario de Elena…pero yo soy de las que opino como tú. He practicado el nudismo con mi marido en varias ocasiones y en playas nudistas, pero yo soy adulta para decicir y soy consciente de los “peligros” que corro pero mi hijo no. Es verdaderamente asqueroso que tus hijos no puedan ir como les plazca en la playa porque haya seres inmundos y enfermos que puedan dañar su imagen o recrearse con la imagen infantil de un niño desnudo. Me repugna profundamente (como a todo el mundo psicologicamente sano, sea padre o no).
    Así que yo al mío le pongo bañador, primero por salvaguardar su intimidad, y segundo tambien me da cosilla que se siente directamente en la arena jaja aunque esto ultimo es absurdo ya que la arena se mete por todos los rincones de nuestro cuerpo lleves ropa o no!
    En mi casa al igual que en la tuya nos desvestimos y bañamos juntos cuando nos da la gana sin tapujos. Mi hijo es más pequeño (22 meses) y ya sabe diferenciar a su padre de mi…señala el sujetador y dice “eso mama..” jajaja

    1. Eso es Esther. Eso mismo he querido expresa yo también. Nosotros como adultos decidimos lo que creemos que es mejor para nosotros pero, ¿hasta qué punto podemos decidir sobre ciertos temas tan delicados con nuestros hijos? Yo al menos no me atrevo y todo por la escoria de sociedad en la que vivimos donde ya no te puedes fiar ni de tu sombra!

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