La lactancia materna de mi primer hijo: mi experiencia

IMG_7441v2Como he dicho en el capítulo general sobre la lactancia materna, mi postura desde el primer momento en que supe que estaba embarazada fue la de querer amamantar a mi hijo. De todos es sabido los beneficios que tiene la leche materna para el recién nacido, así que veía más que obvio el no plantearme otras opciones. Sin embargo, tras mucho leer y preguntar a varias amigas madres, llegué a la conclusión de que no podía obsesionarme con el tema y de que debía disfrutar del momento por lo que si se planteaba alguna circunstancia por la que física o psicológicamente no lograra disfrutar, tenía claro que abandonaría sin ningún tipo de remordimiento de conciencia.

A pesar de haber leído libros y artículos sobre  lactancia materna durante el embarazo y de tener bastante claras ciertas pautas a seguir llegado el momento, las cosas no salieron como quería y tampoco conté con el poyo necesario para encarrilar una lactancia que, según mi punto de vista, fracasó desde su inicio.
Uno de los principales errores que cometí cuando nació mi hijo fue el de ponérmelo al pecho cinco horas después de haber nacido debido a la separación que tuvimos a causa de la cesárea y a las visitas de las primeras horas. Cuando tuve oportunidad le puse contra mí y él solito trepó hasta el pecho y se agarró enseguida pero la tardanza en hacerlo y el continuo trasiego de visitas que teníamos a todas horas retrasó la subida de la leche. Esto me hizo caer en un segundo error que fue el de sucumbir al ofrecimiento, por parte del personal sanitario, de un biberón de fórmula.  Tras el primer biberón llegó otro, y otro, y otro… y finalmente, en nuestra estancia hospitalaria, el niño se estuvo alimentando exclusivamente de fórmula. 
Cinco días después de su nacimiento tuve la subida de la leche por lo que abandoné los biberones y me centré en darle el pecho a mi hijo. A pesar de haber usado biberones, mi bebé se agarró a la teta sin ninguna dificultad pero no cogía peso y continuamente vomitaba lo que ingería. A las tres semanas su peso era setecientos gramos inferior al que tenía cuando nació por lo que comenzaron a hacerle pruebas y le detectaron una alergia a las proteínas de la leche de vaca propiciada, precisamente, por los biberones de fórmula que le dimos en el hospital.
Si quería continuar dando de mamar a mi hijo debía seguir una estricta dieta exenta de lácteos ya que a través de mi leche le pasaba todo lo que ingería. Por ello debí amoldar mi nueva alimentación y dejar de tomar, de la noche a la mañana, yogures, queso, leche, fiambres, carnes envasadas, helados, cacaos, cereales, pan, zumos, mantequilla/margarina, salsas alimenticias…¡La lista de productos elaborados con leche no tenía fin!.
Pensé que por mi pequeño podría hacer ese esfuerzo y, efectivamente, estuve un tiempo sin tomar nada que a él pudiera perjudicarle pero su ganancia de peso era tan lenta que previo consenso con su pediatra, decidí suplementar con biberones de fórmula hidrolizada especial para bebés APLV (alérgico a la proteína de leche de vaca). Al principio le ofrecía el biberón después del pecho pero, poco a poco comencé a sustituir la teta por la fórmula, especialmente durante la noche o en momentos en los que, por error, cometía alguna transgresión en mi dieta y tomaba lácteos. Mi producción poco a poco fue bajando y el comprobar como mi niño iba recuperado su buen aspecto, su color y su peso, me hizo plantearme abandonar la lactancia en pos de la fórmula.
Nuestra lactancia exclusiva duró apenas dos semanas y mixta, alrededor de los tres meses y medio.
En aquel momento no me arrepentí de la decisión tomada y durante un tiempo pensaba que era lo mejor que podía haber hecho ya que hablábamos de una cuestión de salud. Sin embargo, analizando la situación en perspectiva, me doy cuenta de la cantidad de fallos que nos hicieron llegar a aquella situación y si vuelvo a ser madre sabría identificar perfectamente los factores que eclipsaron nuestra lactancia para que no volvieran a darse.

11 thoughts on “La lactancia materna de mi primer hijo: mi experiencia”

  1. >Yo creo que hiciste lo que debías hacer en cada momento, dar el pecho es muy bueno pero no es "facil" ni tampoco lo mas cómodo.Mi caso fue parecido al tuyo, la primera semana me costó un triunfo ya que Diego no nació con el instinto de succión y no sabia como enseñarle.Poco a poco fue mamando y el primer mes fue muy duro. En el segundo mes lo controlabamos mejor y aprendimos a coordinarnos, eso si cada 3 horitas.En los siguietes meses le detectamos en la piel una erupción al tener contacto con la proteina del huevo, con tan solo darle un beso le salian y yo deje de tomar huevo y todo lo que contega esa proteina, bolleria, pates, galletas, pan bimbo, una odisea.Dejé de amamantar cuando tuvo 8 meses, me había propuesto un año, pero en mi caso cuando empece a darle las papillas la producción de leche bajó considerablemente y compaginarlo con la vida laboral tambien es dificil.Cada una actuamos de la forma que pensamos que es mejor para nuestros hijos y hay que estar orgullosas. 😀

  2. >Aguantaste mucho Deyi, y Diego seguro que te lo agradecerá! Además, como tú dices, compaginar la vida laboral y la lactancia no es tarea fácil.Lo más importante ahora es que nuestros pequeñajos se curen pronto de sus respectivas alergias!

  3. >La verdad es que exponeis dos buenas razones para dejar el pecho: lo de las alergias parece bastante complicado. En mi caso todo ha ido bien y los dos han ganado buen peso siempre. Mi único problema con el pequeño han sido los catarros que me he cogido este invierno por el top less callejero maternal… (ay, Silvia, que a mi no me da apuro y me saco la teta en cualquier lado, y me da igual quien esté delante ¿acaso hay algo más natural y familiar que dar el pecho a un hijo?). Pero supongo que si da apuro se pasa mal y tampoco es cuestión de sufrir… Besos. Ah, ¿para cuándo el segundo? JE, JE, JE

  4. >¡Ay Pozu! Deyi y tú sois muy valientes pero a mí me está costando un poquito decidirme… Quiero tener 3, lo tengo clarísimo, pero primero tengo que centrarme un poco y luego ya veremos. ¡¡Además, mi niño es muy pequeñín todavía y sólo de pensar en otro me agoto!! Pero todo se andará, jejeje

  5. >Me estoy poniendo al día en tu interesante blog Silvia. Encontraste un importante obstáculo en tu camino. Quizá con otras pautas más llevaderas, o con más apoyo hubieras conseguido superar ese bache sin recurrir a la lactancia mixta. En cualquier caso, no voy yo a demonizar el biberón ni mucho menos. Apoyo la lactancia materna, pero también apoyo que una madre disfrute de su hijo y fomente su vínculo de una manera natural y saludable. Una madre que da lactancia crea un vínculo, si es tan estresante el vínculo se estropea. Así que si tu viste en ese momento el punto y final de la lactancia y ganaste en tranquilidad, y tu bebé ganó a una madre feliz y contenta, el cambio compensa, sin duda.

  6. >Belén, ¡muchas gracias por leer mis entradas pasadas! A mí también me gusta hacer eso con los blogs que sigo para conocer un poco más sobre las madres que hay detrás.El tema de la alergia de mi hijo fue algo muy duro (me gustaría hablar de ello en alguna reunión del Grupo de Madres porque creo que puedo ayudar a otras mamás que puedan encontrarse con una situación similar) así que apoyarme en la lactancia mixta fue una de las mejores decisiones que tomé. No soy de las que tira la toalla fácilmente ante cualquier adversidad, pero en este caso sentí que necesitaba un apoyo extra y, como bien dices, tranquilidad (que fue lo que me faltó durante las tres primeras semanas de vida de mi hijo).Gracias por tus palabras Belén

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