El doctor Briz y el frenillo sublingual

Imagen personal
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Tras las numerosas mastitis subclínicas que padecí durante la lactancia de Pulguita (y que me hicieron pasar ratos realmente malos), comencé a informarme mucho acerca de los motivos que me hacían encadenar una tras otra con el objetivo de tratar de poner solución a lo que me pasaba.

Probablemente el hecho de que mi niña no me vaciara correctamente el pecho, unido a otros factores que cuento en este post, propiciaron la aparición de aquellas mastitis. ¿Y cuál podía ser la causa de que mi bebé no me vaciara bien? Un frenillo sublingual que si bien no fue demasiado grave, sí que parecía ser un motivo más que importante para interferir en un correcto agarre y vaciado.

El frenillo de mi niña fue diagnosticado por dos asesoras que enseguida me remitieron al pediatra pero, como cabía suponer, el pediatra no tenía ni la más mínima idea de lo que le hablaba. Llegué a pedir hasta tres opiniones distintas pero ningún médico diagnosticó el frenillo que las asesoras sí habían visto de forma clara así que, sin mucho más que hacer, seguí adelante con una lactancia complicada, en ocasiones muy dolorosa y que realmente no empecé a disfrutar hasta los cinco o seis meses de edad de mi niña.

El Doctor Briz Manzanares fue nuestra salvación

Cuando supe que estaba embarazada de mi Pequeño decidí adelantarme a los problemas antes de que estos surgieran y comencé a leer y a informarme con mucha antelación acerca de los frenillos sublinguales. Fue entonces cuando Almu, del blog El nudo de sus zapatos, me habló del Doctor Briz Manzanares y de lo maravilloso que era diagnosticando y tratando los frenillos así que decidí pedir cita con él antes incluso de que naciera mi hijo pues sabía que la lista de espera para su consulta era de meses. ¿Exceso de previsión? Tal vez, pero ese gesto precavido salvó mi tercera lactancia y me ahorró muchos dolores.

Cuando nació mi bebé supe de nuevo que algo no marchaba bien. El agarre era muy doloroso y los pinchazos anunciando una mastitis infecciosa –que tanto conocía- no tardaron en hacer acto de presencia. Así que con mi niño recién nacido me planté en la consulta del doctor Briz y el diagnóstico fue claro: un frenillo submucoso en grado 4. ¡Casi nada!

De su consulta salí con un auténtico master en frenillos pues el doctor Briz se tomó todo el tiempo del mundo en diagnosticar a mi bebé y explicarnos con todo lujo de detalles qué eran los frenillos, cuantos tipos había y cómo interferían en la lactancia, en primer lugar, y en el habla y desarrollo de la mandíbula en segundo lugar.

“Los frenillos suelen ser la causa principal del abandono de muchas lactancias” – nos decía – “La mamá experimenta tal dolor en el agarre y succión que acaba abandonando desconociendo que la solución a su problema es realmente sencilla”.

Chasquido, gases y tomas agotadoras

El frenillo sublingual incapacita al bebé para hacer correctamente el movimiento de lengua que necesita para mamar. Este hecho propicia que se agarre al pezón como “buenamente puede” llegando a apretar con los labios para que no se escurra (provocando después el famoso callo de succión en el labio superior) o a posicionar su lengua del tal modo que provoca en la madre dolores o molestias durante la succión y no vaciando correctamente. A veces también se producen chasquidos durante la toma y un aumento de gases porque la boca no sella correctamente.

La succión, además, resulta realmente agotadora para al bebé que se acaba durmiendo durante la toma sin haber “sacado” lo suficiente, lo que le hace demandar continuamente para verse saciado. Este hecho genera una crisis de confianza en muchas madres que caen en el error de pensar que su leche no les alimenta y acaban sucumbiendo al biberón.

Por otro lado los frenillos sublinguales son, en muchas ocasiones, la causa de una pérdida de peso en el bebé o de una ganancia escasa.

En definitiva, es increíble la de problemas que una simple membranita debajo de la lengua puede llegar a ocasionar durante la lactancia.

Con el diagnóstico claro tan sólo nos quedaba la opción de la operación y a una semana de cumplir su primer mes de vida, mi Pequeñín fue operado del frenillo que tenía.

¿En qué consiste la operación?

La operación no es más que un simple corte con un bisturí eléctrico bajo una suave sedación que apenas dura cinco minutos. No voy a negar que la espera, mientras tu bebé está en el quirófano, resulta un tanto agobiante pero por suerte es una intervención muy sencilla y rápida y en la inmensa mayoría de los casos sin ningún tipo de efecto secundario pues no suelen sangrar y, al menos mi hijo, tampoco se quejó de dolor en las horas posteriores al corte.

Tras la operación noté que el agarre mejoró notablemente, que la succión era más suave y que el vaciado del pecho se producía en una sola toma desapareciendo, por consiguiente, cualquier atisbo de pinchazo precursor de las dichosas mastitis. También noté que las tomas se espaciaron y experimenté una mayor producción de leche.

Pero con la operación no se soluciona el problema y se hace imprescindible y fundamental continuar durante algunos meses más con unos ejercicios pautados para evitar que el frenillo vuelva a desarrollarse.

Por el momento solo puedo decir que el corte del frenillo ha mejorado muchísimo nuestra lactancia y aunque el camino que nos queda por delante aún es largo, no puedo estar más que agradecida al doctor Briz por su rápido diagnóstico y por el mimo, delicadeza y humanidad con el que trata este problema y a los bebés que lo padecen y la empatía tan grande que demuestra hacia las madres lactantes, algo que, por desgracia en la sociedad en la que nos movemos no suele ser lo habitual.

Os enlazo este post de El rincón de Mixka donde trata el tema de los frenillos subilinguales con más detalle. ¡De imprescindible lectura!

Madreaventura

Periodista, escritora, especialista en Marketing y ventas y, sobre todo, mamá. Mis tres hijos han aportado a mi vida la felicidad más absoluta y me han enseñado a ver el mundo desde su perspectiva feliz, inocente y despreocupada.

3 thoughts on “El doctor Briz y el frenillo sublingual

  • 05/11/2015 en 12:23
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    Lo importante que es que te comprendan y sepas por lo que estás pasando. Y es curioso que sea un hombre el que mejor te comprenda en algo así.Pero así es.

    Hiciste caso a tu intuición, y es que yo creo que hay que escucharse a uno mismo más a menudo. Así que genial. Lo más importante es que el problema está ya casi superado.

    Muchas gracias por la mención 😉

    ¡Y un abrazo enorme!

    Responder
  • 20/11/2015 en 11:13
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    Mi bebé tiene frenillo submucoso tipo 4,me lo han dicho unas asesoras de lactancia.Me podrias decir cuanto cobra el dr Briz por la operación? Muchas gracias

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