La costra láctea

costra lácteaAl mes de nacer, mi Pequeño comenzó a tener signos visibles de costra láctea. Inicialmente no le di importancia a pesar de que era la primera vez que lo vivía, pues ninguno de mis otros dos hijos lo había tenido.

Mi Pequeño empezó con una ligera caspa en el cuero cabelludo que poco a poco se fue tornando en costras más grandes de color blanco y amarillo. Durante un par de meses las escamas fueron visibles tan sólo en la parte alta de su cabecita pero en cuestión de días comenzaron a extenderse por toda la cabeza, y la piel de la frente, párpados y detrás de las orejas se empezó a enrojecer y levantar.

Hasta aquel momento había tratado la costra láctea con aceite de oliva que le aplicaba con un suave masaje justo antes del baño, pero cuando la situación empezó a volverse incontrolable decidí acudir al pediatra.

Lo primero que el pediatra me recomendó fue hidratar continuamente la piel afectada con un aceite suave y natural (de oliva o almendras) o bien con una crema indicada para pieles sensibles y atópicas. Me dijo que prestara especial atención a la zona posterior de las orejitas ya que se le estaba empezando a agrietar y eso podía ocasionarle dolor e incluso sangrar.

Para tratar las escamas del cuero cabelludo me recomendó un pack de jabón y aceite y la siguiente forma de proceder:

  • Antes del baño, debía embadurnar la cabeza de mi bebé con vaselina pura o con aceite de oliva y dejar actuar 15 o 20 minutos
  • Pasado ese tiempo y con la piel de la cabeza reblandecida, debía comenzar a retirar suavemente las escamas del cuero cabelludo. Con el pelito empapado en aceite era muy sencillo levantar las costras sin necesidad de raspar (algo que se debe evitar para no causarles heridas)
  • A la hora del baño, tenía que aplicar el jabón recomendado para lavar bien su cabecita y terminar de desprender las escamas que pudieran quedar aún adheridas o pegadas al pelo
  • Una vez fuera, debía untarle de nuevo la cabeza con el aceite del pack (que no deja grasa y se absorbe rápidamente)

Esta operación al completo me dio de margen casi 3 semanas sin costra láctea y cuando las escamas volvieron a aparecer tuve que repetir el ciclo una o dos veces más hasta que el problema quedó completamente erradicado.

La costra láctea (o dermatitis seborreica del lactante) no es ninguna enfermedad ni requiere tratamiento en la mayor parte de los casos y por muy aparatoso que pueda resultar a la vista, por regla general al bebé no le molesta. Si no se trata, el problema suele desaparecer por sí solo con el paso del tiempo, pero en casos de costra láctea muy recurrente o que genere un serio problema estético, tu pediatra o farmacéutico podrán darte las claves para solucionarlo en cuestión de días.

 

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