Cómo manejar la timidez infantil

Imagen extraída de la web Morguefile.com

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Mi Mayor siempre ha sido un niño parco en palabras, no con la familia ni allegados (que nos tiene la cabeza loca de tanto hablar) sino con desconocidos o gente con la que no tiene demasiada confianza.

Cuando era más pequeño lo veía como algo normal y natural pero este verano, en el que además se ha hecho más plausible esta condición suya, me he dado cuenta de que lo habitual entre los niños de su edad suele ser más bien lo contrario.

Estas vacaciones hemos estado en un hotel familiar. En cualquier momento y lugar te topabas con un niño que se te acercaba (Pulguita además es un auténtico imán para los peques) y entablaba conversación contigo. Entonces me daba cuenta de lo diferente que es mi Mayor en ese aspecto pues en cuanto alguien le preguntaba cualquier cosa enseguida agachaba la cabeza, se refugiaba detrás de mis piernas o directamente hacía como si no escuchara.

Esta timidez, como digo, viene de lejos pero ha sido este año cuando más lo he notado. Le cuesta rodearse de gente desconocida, pasa muy mal rato hasta que se aclimata y no es muy dado a mantener conversaciones. Lo mismo le ocurre con otros niños: de tú a tú o en grupos pequeños es feliz pero participar en un grupo muy grande o en juegos multitudinarios le apabulla.

Ni qué decir tiene que a medida que él ha ido creciendo también lo ha ido haciendo el descaro de la gente, que le atosiga, le agobia e incluso le obligan a tener que responder sus preguntas o a saludar. Frases como “¿te ha comido la lengua el gato?”, “¿no sabes hablar con lo mayor que eres?”, “pues si no me contestas no te doy un caramelo que tengo en el bolsillo”… están a la orden del día.

Confieso que me ha llevado tiempo entender y respetar esta actitud suya porque al principio era yo quien animaba a mi hijo a responder ante una pregunta o a saludar a un extraño. Trataba de decirle que debía hacer ese esfuerzo por pura cortesía y educación pero mis palabras no le calaban. “Es que me da mucha vergüenza, mamá”, me decía.

Entonces me di cuenta de que, efectivamente, pasa un mal rato cuando se dan este tipo de situaciones y que a pesar de tener cinco años no deja de ser un niño pequeño que no entiende ciertas normas de urbanidad que los adultos nos empeñamos en enseñarles. Es un niño sincero y transparente y no le interesa “guardar las apariencias” como sí hacemos los adultos. El “¿qué dirán?” o “¿qué pensarán de mí?” no le afecta lo más mínimo y para él, un extraño es una persona con la que no tiene ningún tipo de confianza y a la que no le interesa enseñarle sus juguetes o entablar una conversación.

Ahora ya no insto a mi niño a responder a nadie si él no quiere. Tan sólo le hemos enseñado a que tiene que ser educado y devolver el saludo o dar las gracias pero el resto se lo dejo a su elección.

Sólo el tiempo dirá si esta timidez que empieza a aflorar se convertirá en un rasgo típico de su personalidad o en una fase más de su desarrollo.

4 thoughts on “Cómo manejar la timidez infantil”

  1. Buenas! Hablo de esta entrada en el repaso semanal de blogs de Bebés y más. Un saludo!

    PS: Puede ser una fase y puede ser también un rasgo de su carácter. Yo fui siempre un niño súper-tímido, aunque parte de esa reserva me la quedaba para analizar al resto de personas… algo así como un “antes de hacernos amigos tengo que tener claro qué clase de persona eres”. No sé si será su caso o simplemente es vergüenza. En cualquier caso, creo que la actitud que tomas es la correcta: respeto por sus tiempos y ritmos a la hora de relacionarse con los demás.

    1. Aunque con mucho retraso (te pido disculpas por ello) te agradezco muchísimo la mención. Siempre es un honor para mí aparecer en vuestra sección.
      ¡Me ha encantado como te defines cuando eras pequeño porque a veces me da la sensación de que mi hijo es igual. Sólo observando sus gestos y su mirada escudriñadora cuando conoce a alguien nuevo me hace pensar que también van por ahí los tiros 😉

  2. Bravo Silvia. El respeto y el entender que los niños tienen derecho a elegir es lo mejor que podemos enseñar a nuestros hijos. Un beso

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