Trucos para poner aerosoles a los niños

aerosoles

Como ya comenté en este post, con la llegada de mi tercer hijo tocó comenzar a familiarizarse con las bronquiolitis, los aerosoles y los nebulizadores algo que en ningún momento tuve que utilizar con mis otros dos hijos.

Así pues, y dada la experiencia que, lamentablemente, tenemos en este campo, me gustaría compartir algunos consejos para facilitar la tarea de poner aerosoles a un niño.

Normalmente, ya os anticipo que ese momento no les suele gustar nada. Se revuelven, lloran y ofrecen tal resistencia que parecieran estar sometidos a la mayor de las torturas. Así que a los padres nos queda la difícil tarea de hacer de este ratito algo poco (o a ser posible) nada traumático para ellos; e incluso, ¿por qué no?, de hacerlo divertido.

Estos son los trucos que me funcionan con mi Pequeño a la hora de ponerle la cámara de aerosoles (para administrarle medicamentos) o la mascarilla del nebulizador (para ayudarle con el suero inhalado cuando está congestionado):

  • Contarle previamente lo que vamos a hacer. No te importe si es muy pequeño o crees que no puede entenderte. Normalmente, los aerosoles forman parte de tratamientos largos y, como tal, es bueno que el peque se familiarice con esa rutina que le espera y no sea algo que le pille de improviso.
  • Escenifica previamente lo que vas a hacerle, o si tiene hermanos mayores a los que le gusta imitar, pídeles que te echen una mano. Esto sólo será necesario las primeras veces, hasta que coja la rutina. Si el peque os ve con la mascarilla puesta haciendo de ese momento algo divertido, es probable que cuando le toque a él, lo acepte de mejor grado o incluso que te pida ansioso: “¡ahora a mí!”.
  • Jugad a disfrazaros con máscaras algunos ratitos a lo largo del día. Puede que los peques muestren tanta resistencia al uso de estas mascarillas por lo incómodo que les pueda resultar tener algo pegado a la cara. Si previamente jugáis con caretas o máscaras y él se familiariza con la sensación de tener algo que le cubra la cara, podéis trasladar ese momento lúdico al momento de la verdad, e incluso inventar alguna historia fantástica que justifique el uso de esa mascarilla.
  • Mientras tu peque tenga la mascarilla puesta, pídele que te imite respirando hondo o emitiendo sonidos guturales divertidos que se verán intensificados a través de la máscara. Esto generalmente les hace mucha gracia y aguantarán un ratito con ella puesta mientras emiten toda clase de sonidos.
  • Si el chupete le calma y su boquita con él puesto cabe dentro de la mascarilla, preguntad a vuestro pediatra si podéis usarlo. A nosotros nos dijeron que no había problema porque la medicación o los vapores de suero se inhalan igualmente a través de la nariz, así que cuando nada funciona o se encuentra especialmente cansado, el chupete se convierte en un gran aliado.
  • Y luego siempre queda el truco de contarles un cuento, cantarles o intentar desviarles su atención del aparatejo en cuestión.

Y, sobre todo, ¡no olvidéis montar una fiesta cuando acabe! Chocad los cinco, repetidle lo bien que lo ha hecho o premiadle con algo que se os ocurra. A veces, esas ganas de disfrutar de  lo bueno qué viene luego les hace aguantar estoicamente el tipo y facilitaros mucho la tarea.

¡Suerte!

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