Diástasis abdominal. ¿Qué es y por qué ocurre?

 

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Embarazada de Pulguita comencé a hacer un curso de preparación al parto guiado por una fisio especializada en suelo pélvico. Fue un verdadero descubrimiento porque me enseñó muchas cosas, ya no sólo ejercicios de kegel o higiene postural durante el embarazo, sino información realmente importante sobre la fisionomía de la mujer durante esta etapa.

En una de nuestras sesiones nos habló de la diástasis abdominal que, en muchos casos se produce durante el embarazo. La diástasis consiste en la separación de los músculos rectos abdominales y nadie estamos exentos de padecerlo en algún momento, independientemente de tipo de vida que llevemos

¿Qué factores propician la aparición de la diástasis?

La diástasis puede darse por varios factores:

  • Congénitos,
  • Envejecimiento de las estructuras abdominales,
  • Aumento considerable de peso y volumen
  • Cirugía abdominal
  • Entrenamiento deportivo excesivo de la zona abdominal
  • Sedentarismo

Sin embargo, el embarazo es una de las etapas que hace aumentar considerablemente el riesgo de padecer diastasis debido a los numerosos cambios que se producen en el cuerpo para brindar espacio al bebé que se desarrolla en el interior. No en vano, casi el 70% de mujeres embarazadas sufre diástasis en el último trimestre.

Las posibilidades de diástasis aumentan además si:

  • estamos ante una gestación múltiple,
  • una madre con bajo tono muscular,
  • un bebé de mucho peso
  • o mucha ganancia de peso durante el embarazo

Así fue como comencé a oír hablar de la diástasis abdominal, de los problemas que esta separación de músculos puede acarrear y de cómo actuar para solucionarlo.

En mi caso, además, confluían todos los factores posibles: cirugías abdominales previas, bajo tono muscular previo al embarazo, bebés de mucho peso y mucha ganancia de kilos durante la gestación. ¿Resultado? Una diástasis abdominal que no había por dónde coger…

A pesar de ponerme a trabajar duro para tratar de solucionarlo, a los nueve meses de nacer mi hija me quedé embarazada del tercero por lo que mis intentos por mejorar mi tono muscular abdominal quedaron en agua de borrajas.

Con un tercer embarazo tan seguido, los treinta kilos de más que cogí y una tripa digna de una gestación gemelar, la diástasis se acrecentó se forma muy notable.

¿En qué afecta la diástasis abdominal?

Existen dos tipos de diástasis:

  1. la FUNCIONAL, que ocurre cuando no hay rotura de las estructuras
  2. y la ANATÓMICA, que es la rotura clara de las fibras abdominales.

Yo me encuentro en este segundo caso y los cirujanos que me han visto me han recomendado operar para evitar problemas futuros.

¿Qué problemas acarrea la diástasis de rectos?

A simple vista, la diástasis abdominal puede parecer un problema meramente estético. Al haber una separación entre los músculos rectos abdominales, el contenido de la cavidad abdominal sale hacia fuera provocando un abultamiento en la tripa. Es como si tuviéramos un embarazo eterno de 4 o 5 meses de gestación.

En la diástasis funcional eso se soluciona con ejercicios hipopresivos guiados por un especialista en el tema, pero en la diástasis anatómica la solución, como he comentado, suele pasar por la cirugía.

La musculatura del abdomen tiene muchas funciones entre las que destacan la contención de las vísceras en la cavidad abdominal y el mantenimiento de una correcta postura del cuerpo. En este último caso, al no poder ejercer fuerza con el abdomen, la zona lumbar, espalda y pélvica sufre más de lo debido y pueden producirse dolores o lesiones. Gestos tan cotidianos como sentarse, levantarse, coger a tu hijo en brazos… van sobrecargando poco a poco estas zonas del cuerpo.

Pero es que además, la separación de rectos abdominales puede acarrear la aparición de hernias estomacales, pérdidas de orina, problemas digestivos, dolor pélvico o incluso prolapsos. En definitiva, no se trata por desgracia de un problema meramente estético.

¿Cómo se diagnostica la diástasis?

El diagnóstico debe hacerlo un especialista. En los casos más claros basta con la simple observación para diagnosticarlo y en otros se necesitará recurrir a la ecografía abdominal.

foto diastasis

En cualquier caso, tú misma puedes comprobar si tienes diástasis con un sencillo gesto:

  • Túmbate boca arriba en el suelo con las rodillas flexionadas y los pies bien apoyados
  • Coloca un brazo detrás de tu cabeza y el otro brazo sitúalo en tu abdomen, a lo largo e la línea alba
  • Intenta hacer un abdominal clásico sin llegar a levantarte del todo. Tan sólo eleva la cabeza y los hombros. Mantente en esta posición mientras te palpas con la mano que tienes colocada en el abdomen
  • ¿Notas un surco, brecha o separación longitudinal en el centro de tu abdomen? ¿Puedes meter los dedos en este surco?

En ese caso, tienes diástasis abdominal y deberías consultarlo de inmediato con un fisioterapeuta para poner remedio.

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