Muerte, sexo y otras dudas en la infancia

Hace un tiempo que el tema “muerte” ha captado la atención de mi Mayor y a menudo me plantea preguntas o reflexiones en torno a este tema.

 ¿Por qué se muere la gente?

¿Sólo se muere la gente mayor o cualquier persona?

¿Y qué pasa después de morirse?

¿Tú te vas a morir?

O si escucha alguna conversación en donde hablamos de que el abuelo, un amigo o sus hermanos se han puesto enfermos, enseguida pregunta: ¿pero se van a morir?

En definitiva, que el tema le preocupa y lo menciona con cierta frecuencia aunque siempre desde la espontaneidad y naturalidad de un niño, sin dramatismos ni –de momento- temores.

A pesar de que nunca hemos ocultado este tema al niño y siempre le hemos contestado con naturalidad cuando nos ha preguntado acerca de, por ejemplo, nuestros abuelos ya fallecidos o nuestro adorado perrito (al que ve en alguna fotografía y que murió meses antes de nacer él), es ahora cuando “la muerte” comienza a captar poderosamente su atención.

Como cualquiera de los temas -más o menos peliagudos– que nos ha ido preguntando en este tiempo, su padre y yo afrontamos este otro con la misma naturalidad que los demás. Y es que creo que no hay nada mejor que tratar a un niño como un pequeño adulto en potencia que desea saber, conocer e interesarse por todo lo que le rodea.

Flaco favor, a mi juicio, hacemos a un niño que nos pregunta algo contestándole una mentira. Las mentiras no llevan a nada y si nuestro hijo duda y nos pregunta, es porque confía en que podemos ayudarle. En ese caso, hagamos todo lo posible por saciar su curiosidad de forma respetuosa y acorde a su edad (y por respeto yo entiendo también “no mentirle”).

Los expertos dicen que proporcionar a un niño una idea equivocada acerca de un tema sobre el que nos pregunta, puede dar lugar a problemas, falsas creencias e interpretaciones erróneas. Como resultado de esta confusión, el niño puede empezar a tener miedo de determinadas situaciones o a mostrar cierta inseguridad. Esto ocurre mucho cuando para explicar la muerte utilizamos el eufemismo “se ha dormido para siempre”. En ese caso, el niño podría no entender bien lo que implica la expresión “para siempre” y tener miedo cuando llega la hora de irse a dormir.

 Una amiga me contaba hace poco que su hijo preguntaba mucho acerca de cómo llegaban los bebés a la tripa de su madre y no sabiendo dar una respuesta acorde a su edad, decidió inventarse la historia de que los papás encargaban a los bebés a los Reyes Magos. El caso es que este niño no quiere tener hermanos por lo que ha comenzado a unir la llegada de los Reyes Magos a algo negativo ya que cree que éstos van a traerle el hermano que no quiere tener y lejos de alegrarse y emocionarse por celebrar esta festividad, los teme más que al lobo feroz de los cuentos 😉

¿Cómo responder a sus preguntas?

Los niños son curiosos por naturaleza y antes o después comenzarán a manifestar sus inquietudes: sexo, embarazo, muerte, religión, origen del mundo, maldad del ser humano, enfermedades…

Por tanto, ¿qué hacer cuando te sueltan una pregunta que te descoloca por completo? Desde mi experiencia personal, esto es lo que aconsejo:

  • Responder al niño de forma sencilla y escueta. Sin dar demasiados rodeos para que nos entienda sin complejidad
  • Responder sólo y exclusivamente a lo que nos ha preguntado. Aunque creamos que un tema puede llevar a otro, yo aconsejo no liarnos respondiendo cosas que no han despertado su interés y para las que quizá aun no está preparado
  • Utilizar un lenguaje sencillo y adecuado a su edad, apoyándonos en metáforas que creamos que pueden ayudarnos a hacerle entender.

Cuando, con tres años, mi hijo me preguntó por primera vez “como se formaban los bebés en la tripa de la mamá”, IMG_1195 v2no le hablé de inicio de espermatozoides, óvulos y cómo estos llegan a encontrarse sino que utilicé metáforas sencillas que le hicieron entender perfectamente el concepto y, por supuesto, le alejaron de la idea de que a los bebés los traen los Reyes Magos, la cigüeña o se forman por darse un beso. La nomenclatura y los detalles llegaron tiempo después, cuando me volvió a preguntar pero con una lección de base que le ayudó a entenderlo definitivamente.

  • Y ya por último, creo que es importante terminar la conversación asegurándonos de que lo ha entendido y de que no le quedan dudas (no hay nada peor que dar por zanjada de manera unilateral una conversación dejando al interlocutor hecho un mar de dudas). Yo siempre pregunto: ¿me he explicado bien? ¿Has visto resuelta tu duda? ¿Puedo ayudarte en algo más?

 No hay nada más importante que la confianza padres-hijos y tanto mi marido como yo queremos ser las primeras personas a la que mis hijos acudan cuando tengan dudas o quieran saber acerca de un tema. Soy consciente de que pasarán una etapa por la que, probablemente, prefieran hablar con los amigos antes que con nosotros pero cuando eso ocurra deseo que no sea por vergüenza, tabús o falta de confianza al haberse sentido engañados en algún momento.

 

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Una respuesta en Muerte, sexo y otras dudas en la infancia

  1. Vanesa Blb 03/10/2016 at 22:22 #

    Que complicado es este tema hasta que uno se da cuenta que lo complicamos nosotros y ellos lo hacen tan sencillo.
    Totalmente de acuerdo, nada de mentir.
    Bs

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