Medidas preventivas frente a virus catarrales

virus catarrales

El lavado de manos como principal medida preventiva de los virus catarrales

El invierno y sus bajas temperaturas y la época de entretiempo con sus cambios climatológicos bruscos hacen que los virus catarrales afecten con mayor frecuencia a nuestros peques, sobre todo si están en edad escolar.

Los rinovirus son los principales causantes de los catarros y son uno de los virus más activos y resistentes que hay ya que pueden mantenerse vivos hasta 24 horas en cualquier pañuelo, superficie u objeto infectado.

Tos, lagrimeo, estornudos, congestión nasal y en ocasiones inapetencia, son los principales síntomas de los resfriados comunes que afectan a niños y mayores en esta época del año.

Aunque es frecuente decir que “hemos cogido gripe” cuando nos acatarramos, lo cierto es que no se deben confundir ambas afecciones ya que además de estar causadas por virus diferentes, cursan con sintomatología distinta (aunque inicialmente puedan confundirse). Además de eso, la gripe puede acarrear consecuencias graves en bebés muy pequeños o personas de alto riesgo.

Desde que Pulguita comenzó la guardería ya son varios los catarros que ha cogido y he de confesar que aunque los síntomas son banales y se trata de una enfermedad muy habitual, es un verdadero rollo tanto para ella como para el resto de la familia.

Ante un resfriado común poco podemos hacer salvo observar que los síntomas no empeoren aunque, por regla general, estos desaparecerán entre 3 y 7 días.

Pero ¿hay algo que nosotros podamos hacer para evitar que nuestros hijos se acatarren? 

  • En primer lugar, se hace imprescindible cuidar la higiene de las manos, sobre todo si en casa hay un miembro de la familia acatarrado. Como he comentado, los virus catarrales son muy resistentes por lo que si la persona afectada toca, por ejemplo, el picaporte de una puerta y a continuación lo hace nuestro niño, es probable que el virus se haya quedado en su manita y esto propicie su contagio.
  • Cuando limpiemos la naricita a nuestro peque es importantísimo que desechemos de inmediato ese pañuelo de papel. ¡Cuántas veces les habremos limpiado y habremos vuelto a guardar el pañuelo en el bolsillo para otro uso! Este gesto es un importante foco de contagio.
  • Cuando recojamos a nuestros hijos del  cole o guardería debemos lavarles muy bien las manos y la cara con agua y jabón e incluso cambiarles de ropa. Esta medida me la dio un pediatra para tratar de evitar la propagación en casa de los virus que pudieran traer Pulguita y mi Mayor del cole  y lo cierto es que, casualidad o no, mi bebé ha enfermado bastante menos que sus hermanos en este invierno.
  • Cuando salimos con nuestros niños de casa, son innumerables las superficies que pueden llegar a tocar susceptibles de estar contaminadas: puertas, los carros de los supermercados, butacas del cine, barras de los transportes públicos, parques de bolas… Como en estos casos se hace casi imposible lavar a nuestros peques las manitas, mi consejo es que llevéis siempre en el bolso un frasco de gel limpiador con alcohol que venden en farmacias y les echéis un poquito, sobre todo antes de comer -si no tenemos acceso a un lavabo- o si tienen tendencia a meterse las manos o dedos en la boca.
  • Evitar besos en la boca o en las manos así como compartir utensilios de cocina. Si nosotros estamos incubando un catarro y besamos en la boquita o en las manos a nuestros peques, lo más probable es que les contagiemos también. Lo mismo ocurre si compartimos con ellos una cuchara o bebemos del mismo vaso, por ejemplo. Hacer esto con un niño más mayor cuyo sistema inmunológico está más desarrollado puede no entrañar ningún riesgo, pero hacerlo con un bebé de pocos meses puede desencadenar problemas más serios para su salud.
  • Ofrecer a los niños alimentos protectores naturales del sistema inmunológico tales como aquellos ricos en vitamina C, miel o jalea real entre otros muchos (hablaré con más detenimiento de esto en otro post)
  • Pero sin duda, la medida más importante de todas es la vacunación. Ante un catarro común no existen vacunas pero sí ante enfermedades más graves como la neumonía bacteriana (vacuna del neumococo) o incluso la gripe, en niños con problemas respiratorios de base. ¡Consultad con vuestro pediatra!

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