La importancia de un mensaje positivo

Está demostrado que la confianza que los demás depositan en nosotros resulta determinante a la hora de alcanzar nuestros sueños y metas. Es lo que se conoce como “efecto Pigmalión”.

No puedo estar más de acuerdo con el mensaje positivo que transmite la nueva campaña de comunicación de Divina Pastora Seguros. Y es que es importante ser conscientes del poder que tienen nuestras palabras en el interlocutor, sobre todo si estos son niños cuya personalidad va poco a poco afianzándose y forjándose en función de su entorno y las circunstancias que les rodean.

Puede que no siempre nos salga de forma fácil y espontánea mensajes y expresiones positivas cuando hablamos con nuestros hijos de un determinado tema o ante una determinada situación. Pero creo que merece la pena hacer ese ejercicio introspectivo y pensar bien antes de hablar, para tratar de decir las cosas de la forma más positiva y constructiva posible; siendo conscientes del vocabulario que utilizamos y de la forma que tenemos de expresarnos.

Por ejemplo, si nuestro hijo nos enseña un dibujo que creemos que puede mejorar, podemos animarle con una frase motivadora del estilo: “¡Qué bien te está saliendo!. Seguro que si lo coloreas o añades más detalles, el dibujo será una auténtica obra maestra”. Seguro que estáis conmigo en que este mensaje es mucho más positivo y motivador para el niño que decirle por ejemplo: “¿Y esto que es? ¡No entiendo lo que has dibujado” o “no me gusta demasiado. Te ha quedado un poco feo”.

Otro ejemplo: si nuestro peque está haciendo un puzzle o una construcción y le vemos que se queda parado y no sabes seguir, no permitamos que se agobie o diga frases del estilo “esto es imposible”, “ya no sé cómo seguir”, “esto es muy difícil para mí”… Animémosles con expresiones alentadoras como: yo confío en ti. ¡Confía tú también que seguro que puedes conseguirlo!”, o “inténtalo por lo menos. No importa si te equivocas porque todos nos equivocamos alguna vez y así aprendemos”, o “mira todo lo que has conseguido hasta ahora, ¡sigue intentándolo y lograrás mucho más!”

Un último ejemplo. Hay veces que los niños quieren opinar sobre cosas que los adultos entendemos que no están a su alcance. Sin embargo hay una diferencia muy grande entre decir “¡tú calla!, aquí se hace lo que papá y mamá digan” o “eres muy pequeño para entender y opinar de estas cosas “, que decir por ejemplo: “muchas gracias por darme tu opinión, me interesa mucho saberla” o “¡qué buena observación has tenido!. ¡Gracias!”

En definitiva, se trata de dar la vuelta a la tortilla enfatizando un mensaje positivo y desterrando palabras negativas o que en cierta manera puedan mermar en su personalidad. se trata, como dice la campana de Divina Pastora Seguros, de no ponerse barreras  y vivir la vida al máximo.

Hagamos este ejercicio ya no sólo por ellos sino también por nosotros.

Nos ayudará a ver la vida mucho mejor, a estar motivados y a alcanzar cualquier objetivo que nos propongamos. Corre. Vuela. No te detengas.

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