Fin de curso. Fin del ciclo de Infantil

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Imagen extraída de la web Morguefile.com

Mi Mayor ha terminado el curso. El año que viene comienza Primaria y a mí, este ciclo de Infantil, se me ha pasado en un abrir y cerrar de ojos.

Aún recuerdo cuando comenzaste el cole, tan pequeñito, tan dispuesto, tan animado y alegre. Ibas con tu uniforme impoluto, tus zapatos brillantes y tu mochila a la espalda. Caminabas feliz, de la mano de papá y mía, mientras dabas saltitos de alegría y emoción.

Mi niñito rubio de mirada tímida y ternura desbordada, conquistó enseguida a todos los profesores que se pusieron en su camino. Tu bondad, tu lengua de trapo y tu inocencia fueron invadiendo los corazones de cuantos te conocieron en tu primer año de cole.

Era habitual irte a buscar por la tarde y encontrarte dormidito sobre tu mesa, acurrucado en los brazos y con tus morritos tan característicos. “Demasiadas emociones fuertes para un niño tan pequeño que comienza el cole por primera vez” – me decía con gesto maternal tu profesora.

Pero ese primer año de cole que yo tanto temía resultó realmente maravilloso y tú, mi niño, te hiciste grande ante mis ojos. Aprendiste a colorear sin salirte de la raya, a sumar jugando con las regletas de cuisinaire y a recortar y hacer preciosas manualidades que conservaré siempre en nuestra “caja del tesoro”.

Y recién cumplidos los 4 añitos comenzaste el nuevo curso. Esta vez ibas seguro, fuerte y confiado; deseando abrazar a tus amigos y profesores. Los nueve meses de curso dieron para mucho. Te convertiste en hermano mayor, aprendiste a leer y a sumar con soltura, te soltaste con el idioma inglés y poco a poco me ibas haciendo partícipe de tus vivencias. Pasaste de no contarme nada de lo que ocurría de puertas para dentro del colegio, a contarme con pelos y señales lo que hacías cada mañana. Y yo, embobada, te escuchaba feliz de verte tan feliz, integrado y maravillado con todo lo que ibas descubriendo.

Fue el año de los pantalones rotos día sí, día también; de las piedrecitas y palos que recolectabas en el recreo para mí; de las flores silvestres que recogías por el camino para llevárselas a la profesora o a la abuela; de cantar sin descanso las canciones que te enseñaban en el cole y de experimentar con las clases de pintura… Fue el año del villancico que me emocionó hasta las lágrimas y de la consolidación de fuertes amistades que estoy segura de que perdurarán mucho tiempo.

Y así, sin casi darnos cuenta, comenzaste tu último curso de Infantil; el que más te ha marcado como personita y como alumno.

Ha sido el año de las sumas y las restas, de la pasión por el dibujo y la lectura, del manejo absoluto y fascinante del lenguaje y del sentido de la responsabilidad y el buen hacer.

Este curso ha estado marcado por tu pasión por Star Wars, los corrillos con tus amigos intercambiando pegatinas y cromos y los dibujos de Darth Vader y compañía. Has disfrutado tanto de estos meses escolares que ha sido un auténtico lujo despertarse contigo cada mañana, repleto de energía y con ganas de comerte el mundo.

Has dejado una huella imborrable en el corazón de tu profesora, aquélla que me ha repetido, hasta la saciedad, que eres un niño tremendamente especial, respetuoso e inteligente. Aquélla que sé, que también te ha marcado a ti.

Mi niño, mi rubito de enormes ojos oscuros ya es “todo un mayor”.

Dentro de unos meses comienzas una nueva etapa con caras nuevas, profesores nuevos y compañeros nuevos. No me cabe duda de que a pesar de que será muy diferente a todo lo vivido hasta ahora, te adaptarás perfectamente haciéndote de nuevo un hueco en el corazón de todos los que te acompañarán en esta nueva andadura.

¡Feliz paso a Primaria, amor!

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