Como el primer hijo, ninguno

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Es así. Como el primer hijo, ninguno. Un día, una amiga me hizo esta aseveración y no estuve de acuerdo con ella aunque yo aún no era madre de Pulguita así que no podía basarme en mi experiencia para argumentar, pero cuando me convertí en bi-madre me di cuenta de la razón de sus palabras.

Con el primer hijo naces como madre y todo, absolutamente todo debes aprenderlo desde cero. Tu vida cambia de forma radical y por mucho que te empeñes en seguir siendo la de antes, es imposible. La de antes de ser madre ya no va a volver: ahora eres otra persona totalmente diferente y todo se lo debes a tu primer hijo.

Todo se vive intensamente, aprendiendo cada día de tu hijo y de sus necesidades y dejándote guiar por el instinto de madre que nace el mismo día en que nace tu bebé. Con el segundo hijo la lección está aprendida y la experiencia, sin lugar a dudas, es una ventaja importante con la que se cuenta. Es cierto que cada bebé, cada niño, es un mundo y puede que lo que te funcionara con tu hijo mayor no te funcione después con el pequeño, pero el día a día de una segunda crianza es infinitamente más fácil, más relajado y menos “aventurero” que en la primera.

Tu hijo mayor, además, es quien te va marcando el camino porque es cierto que puedes ser bi-madre o tri-madre, pero todo lo que irás viviendo con el mayor serán “primeras veces” que te servirán y guiarán después con los más pequeños.

Yo ahora estoy viviendo las “primeras veces” de la caída de los dientes, de los primeros amores infantiles, del inminente paso a primaria, de sus primeras lecturas… Muchas e intensas “primeras veces” que con Pulguita y con mi Pequeño ya no viviré, al menos no de esta forma tan mágica, especial y desconocida para mí.

De mi Mayor, además, tuve la inmensa suerte de disfrutar en exclusiva durante 4 años. Cuatro maravillosos años plagados de actividades juntos como matronatación cuando era un bebé y piscina cuando fue creciendo, clases de música, días de parque sin fin y sin reloj, tardes de pintura y juegos, actividades para mamás y bebés… Cuatro años exclusivos plagados de diversión y momentos íntimos que no disfrutaré con ninguno de mis otros dos hijos porque, sencillamente, no han sido los primeros y no tienen esa “exclusiva”.

Con Pulguita disfruto mucho a solas el tiempo que mi Mayor está en el cole. Es tiempo que puedo dedicarle a ella solamente y me esfuerzo para que sea lo más parecido posible a lo que viví con su hermano. Vamos a la piscina, a actividades y talleres para bebés, participo en un grupo de crianza y me reúno a menudo con otras mamás y sus bebés compartiendo inquietudes y consejos … pero mi tiempo ahora es limitado porque debo además ocuparme de mi Mayor y las horas que puedo dedicarla a solas son, infinitamente menores que las que en su día dediqué a su hermano. Cuando nazca mi Pequeño el tiempo a solas con él será aún menor porque al haber tan poca diferencia de edad muchas de las actividades que hagamos será también con mi niña.

Así que, sí. Mi amiga tenía razón: como el primer hijo, ninguno.

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Una respuesta en Como el primer hijo, ninguno

  1. Yaiza 25/05/2015 at 18:47 #

    Tienes toda la razón, yo siempre lo digo, el mayor paga el pato de las novatadas como madres pero por contra se lleva todo nuestro tiempo y los beneficios que tiene.
    Peluchin y yo nos levantábamos a las 10 de la mañana o a la hora que nos despertaramos, desayunabamos tranquilitos e ibamos al parque hasta la una más o menos.
    Con pitufiña eso nunca ocurrio porque primero tenia que tener cuidado con lso celos y segundo tenía que despertarla para llevar a su hermano al cole.
    Vale que muchos dias nos volviamos a cama pero no es lo mismo.

    Y como eso , muchas más cosas.
    Ya no hablemos del tercero….verdad silvia? ;).

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