De virus y lactancia materna

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Mi niña ha estado malita hace unos días por segunda vez en sus 11 meses recién estrenados. Comparándolo con mi Mayor, Pulguita ha enfermado más veces puesto que mi hijo, en sus 13 primeros meses de vida no cogió ni un solo virus.

Con 4 meses mi chiquitina cogió su primer resfriado y aunque por suerte no pasó de ahí, tuvimos que estar en observación por su pediatra durante toda una semana por riesgo a que se le convirtiera en una bronquiolitis. Recientemente ha cogido un virus catarral acompañado de decaimiento, inapetencia, fiebre altísima y exantema.

Como decía, mi Mayor no cogió absolutamente nada en sus 13 primeros meses pero cuando enfermó lo hizo por la puerta grande y tardó semanas en recuperarse, llegando a arrastrar incluso alguna secuela durante meses.

Uno de los motivos por los que sigo dando el pecho a mi hija es por el arsenal de defensas que la leche materna le aporta. Cada vez que la veo mamando no sólo pienso en que se está alimentando o le estoy dando calor y amor con ese gesto sino en el chute de anticuerpos que le paso en cada toma.

Puede que mi niña se haya puesto malita más veces que su hermano con su misma edad (aunque sus recuperaciones han sido siempre asombrosas y rapidísimas), pero mi Mayor vivía en un entorno casi aséptico. No estaba en contacto con otros niños y cuidábamos mucho sus salidas a la calle los días de frio. Pulguita, por el contrario, tiene la guardería en casa, está en continuo contacto con niños y sale a la calle, como poco, cuatro veces al día, sin importar el frío, la lluvia o el viento.

Así que, comparándolos, creo que, efectivamente, la lactancia materna puede estar haciéndole mucho bien como protectora de su sistema inmunitario. Lógicamente nunca sabré como habría sido de no haberle dado el pecho pero el hecho de que los virus hayan pasado varias veces por casa de la mano de su hermano o de nosotros mismos y que con ella no se hayan cebado más que dos veces y se haya recuperado  en menos de 48 horas -mientras que el resto seguimos para el arrastre– , me hace pensar así.

Como en todo, cada niño es un mundo y cada cuerpo también pero mi experiencia es esta y toco madera para que los virus nos sigan tratando así de bien 😉

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5 respuestas en De virus y lactancia materna

  1. Seguro que le hace mucho bien la leche materna, de eso no cabe duda. Aunque no creo que haya nada que los proteja 100% de los virus. Pero bueno, ahora siendo ya más grandecita no da tanta cosa que se ponga malita. Lo peor son las -itis con tres o cuatro meses 🙁
    Y un dío u otro tienen que enfermar. Mi peque le pasó como a tu mayor, no cogió nada hasta que entró en la guardería ya con año y medio, entonces recuperó el tiempo perdido jeje.
    Un abrazo y felices fiestas!

    • Madreaventura 23/01/2015 at 18:12 #

      ¡Ojalá existiera esa fórmula magistral de protección al 100%,, ¿verdad?! 😉

  2. Ser Educadora 03/01/2015 at 20:57 #

    Pues mira tu, que ultimamente todas las madres blogueras que crian a pecho a sus hijos han estado de virus varias hasta arriba. Y no deja de llamarme la atención que el mio, que va a fórmula, no ha tenido nada (toco madera). Tampoco vivimos en una casa aseptica: no esterilizamos tetinas ni viverones, el suelo se barre una vez a la semana y se friega cuando cuadra, las pelusas a veces ruedan por la casa a sus anchas y el niño está todo el día en el suelo, por no hablar del frío que hace, que hay que tener dos estufas encendidas y no cubre toda la casa. Se sale una o dos veces al día, bien abrigado eso sí y tampoco demasiado tiempo (máximo dos horas) y bien. No sé si será que en cuatro meses se ha hartado de defensas o que la leche artificial tampoco le hace mal aunque tampoco digo que le haga bien, con que le alimente me llega.
    En fin, como dices, luego cada cuerpo….

    • Madreaventura 09/01/2015 at 19:59 #

      Yo creo que el quiz de la cuestión está en tener o no hermanos. Te digo yo que no es lo mismo tener sólo un niño y poder controlar perfectamente el entorno en el que se mueve, que tener dos y que uno de ellos vaya a guardería o al cole y traiga virus a casa cada dos por tres.

      Yo sinceramente creo que para la cantidad de virus que han pasado por mi casa de la mano de mi hijo mayor, hemos tenido una suerte inmensa de que Pulguita no haya enfermado.

      Y cuando digo “entorno aséptico” no me refiero a esterilizar o limpiar a conciencia la casa. Yo tampoco lo hacía con mi hijo pero sí que evitábamos sacarle a la calle los días de lluvia, nieve o muchísimo frío (me parecía de sentido común no sacarle a la calle en esas circunstancias) y en 13 meses no estuvo nunca en contacto con virus porque en nuestro entorno no hay niños y su padre y yo no somos propensos a enfermar.
      La pobre Pulgui, en cambio, sale a la calle 4 veces al día desde que nació, independientemente del frío que haga, y los achuchones y besos en los morros de mi mayor con mocos incluidos no se los quita nadie 😉

      De todos modos, como decía, ¡cada cuerpo es un mundo!

      • Ser Educadora 14/01/2015 at 20:43 #

        Bueno Silvia, ya te digo yo que no me hace falta hermano mayor para el enano, siendo que trabajo con niños en un colegio y ya me traigos los virus a casa yo misma, jajaja. Que estoy con moquera perenne desde que cojo la primera gripe hasta que llega el verano.

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