Necesito un abogado… ¿Y ahora qué?

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Hace un par de años vivimos en mi familia un episodio bastante desagradable motivado por una herencia familiar. Un divorcio de por medio, malas relaciones entre algunos miembros de la familia y una herencia poco clara propició un cóctel explosivo que nos llevó tiempo, sudor y lágrimas controlar. Pasamos meses consultando abogados y nos costó dar con uno que tuviera los conocimientos legales que se requerían para gestionar aquel caso concreto y un tanto complejo, por no contar la cantidad de dinero que perdimos por el camino.

Así que, cuando el otro día recibí información sobre una póliza de Legálitas que incluye Protección Familiar, me llevé las manos a la cabeza. Podríamos habernos ahorrado no sólo tiempo y mucho dinero sino, sobre todo, disgustos.

Y es que con este episodio que nos toco vivir me di cuenta de que pocas veces prestamos atención a los seguros legales. Todos, o casi todos, tenemos o nos planteamos contratar un seguro de vida, de pensiones, médico, de coche… Pero en raras ocasiones caemos en la cuenta de lo importante que es tener una cobertura legal asegurada que nos defienda y proteja ante situaciones cotidianas que puedan darse en nuestro día a día.

Hace años viví un ERE en la empresa en la que trabajaba. Un porcentaje amplísimo de la plantilla se fue a la calle, incluido mi departamento al completo. Recuerdo que pasé semanas hablando con abogados y sindicatos sin que me quedara demasiado claro si aquel ERE estaba o no justificado y si yo, embarazada por aquel entonces de mi Mayor, podía acogerme a algún tipo de cláusula especial mientras durara el embarazo.

Tiempo después nos mudamos de casa y durante días tuvimos que soportar cortes de luz y gas debido a las deudas contraídas por el anterior inquilino. Fueron unos días muy malos en los que nos sentimos tremendamente impotentes y desprotegidos teniendo que soportar las consecuencias de una situación que nosotros no habíamos propiciado.

Divorcio, situaciones familiares, herencias, desahucios, problemas con la vivienda (tanto si somos inquilinos como arrendatarios) o con nuestros vecinos, acoso laboral, despidos, deudas, protección de nuestros derechos como consumidor… Son muchas las ocasiones de nuestro día a día en las que podemos necesitar cobertura legal y “Legálitas Protección Familiar” nos la da.

Una única cuota anual nos proporciona asesoramiento, defensa gratuita en todos los juicios (incluidos abogados, tasas, procurador y costas) ¡y a vivir tranquilos!.

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