Nuestro particular BLW

IMG_0801v1Antes de comenzar con la AC de Pulguita leí mucho acerca de la metodología BLW (os recomiendo este post de Eloísa donde lo explica fenomenal) y confieso que su filosofía me atraía mucho. Me parece una forma tremendamente respetuosa para el bebé de introducir la alimentación complementaria al mismo tiempo que divertida y cargada de un valiosísimo aprendizaje.

Sin embargo hay dos particularidades que me llevaron a adaptar este método y fueron:

  •  Mi niña siempre ha ido muy justa de peso. Mantener la lactancia materna exclusiva durante seis meses ha sido una verdadera odisea y me tomaba cada revisión con el pediatra como un examen, en donde siempre salía a relucir la clásica frase: “Quizá deberías plantearte darle una ayudita”.… Aun con todo y con esas mi hija ha crecido con teta exclusiva sus seis primeros meses de vida pero cuando por fin comenzamos con la alimentación complementaria he de confesar que respiré aliviada y sentí que me quitaba mucha presión de encima.

Sin embargo, la idea de aplicar un BLW puro con un bebé con un peso bastante bajo, no me terminaba de dejar tranquila pero, al mismo tiempo, me sentía tremendamente cautivada por este modelo de crianza y alimentación.

  • Por otro lado he de confesar que tengo auténtico pavor al atragantamiento. Sé que es normal que los bebés se atraganten al comer sin que ello conlleve ningún problema mayor pero la sola idea me ponía los pelos de punta. Para aplicar BLW se debe estar convencido y tranquilo y si esto falla mi consejo es que no se siga el método porque la ansiedad es transmitida inconscientemente al bebé y no hay nada peor que hacer algo sin estar convencido de ello.

BLW adaptado

  • Doy purés a mi hija pero soy tremendamente respetuosa con su alimentación. A parte de ir introduciendo uno a uno los alimentos, nunca le obligaré a tomar aquello que rechace y, por supuesto, no le forzaré jamás a acabar el plato. Hay quien “engaña” a los niños para que se terminen todo el plato: se ponen a cantar, hacer el pino puente si es necesario, les ponen el chupete tras cada cucharada para obligarles a tragar… Eso me parece, simplemente, espeluznante e irrespetuoso. Cuando mi hija dice que no quiere más, no quiere más. Haya tomado una o veinte cucharadas previas.
  • No doy a mi hija cereales en polvo de los que venden en farmacia porque a parte de parecerme un gasto inútil, considero que es un alimento procesado con unos niveles de azúcar que no son aconsejables para un bebé de corta edad. ¿Cómo introduzco entonces los cereales en su dieta? A través de arroz, pasta, pan o galletas compradas en herbolario y procedentes de agricultura ecológica. De este modo me evito el empleo de papillas y le ofrezco cereales de forma más sana y responsable.
  • No trituro en exceso los alimentos y en ocasiones simplemente aplasto con el tenedor la comida o le doy un pase rápido con la batidora. De esta forma obtengo una textura muy particular y ella se acostumbra a “masticar” los trozos que encuentra en el puré.
  • Procuro que los purés tengan los sabores bien definidos; es decir, cuando le hago papilla de frutas no suelo hacérsela multifrutas sino que se la hago de una fruta exclusivamente, dos como mucho. De esta forma toma cada día una fruta diferente con su sabor diferente. Lo mismo ocurre con las verduras. Si al final mezclamos todo, el sabor no estará nada definido –a parte de saberle siempre igual- por lo que no sabrá identificar el sabor de una zanahoria, una manzana o una judía verde.
  • Independientemente de las papillas y purés sigo ofreciendo a mi hija alimentos sólidos que ella gestiona bien y a mí me aportan tranquilidad, como verdura al vapor, ciertas legumbres, arroz, pasta, jamón cocido, queso, galletas, pan, ciertas frutas…. Cuando ella ya ha comido su puré me gusta sentarla en la mesa con el resto de la familia y participar de la comida con nosotros con un puñadito de estos alimentos que he comentado .
  • Mi hija se sienta en la mesa con nosotros 4 veces al día, coma o no coma. El desayuno, la comida, la merienda y la cena siempre la hace con el resto de la familia. Primero la teta, luego su puré y después se sienta a compartir mesa con nosotros y a comer los alimentos que he comentado más arriba que gestiona bien y con los que me siento cómoda. Poco a poco le vamos introduciendo otros alimentos pero, de entrada, lo que me interesa es que se sienta parte de la familia y una más en la mesa. Ella tiene sus cubiertos de plástico propios y también su vasito con agua. Viendonos usarlos es como aprenderá.

Ni qué decir tiene que la base de su alimentación sigue siendo la lactancia materna. Hace una media de 8-9 tomas al día siendo la de primera hora de la mañana y la de media tarde las más largas.

De momento este método propio nos está funcionando a las mil maravillas. Pulguita está creciendo feliz, descubriendo cada día nuevos sabores y texturas y aprendiendo a comer en familia. ¿Y vosotros? ¿Cómo estáis introduciendo o habéis introducido la AC en vuestros bebés?

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  1. Mi niña cumple ocho meses. ¡Así es ella! - 22/09/2014

    […] a pesar de tener tan sólo una punta de diente, es una glotona en potencia. Como ya comenté en anteriores post, a parte de los triturados también le ofrezco alimentos enteros como patata, zanahoria, brócoli, […]

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