Malformación uterina

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Cuando con 18 años un ginecólogo me dijo (cito palabras textuales): no podrás tener hijos en tu vida”, el mundo se me vino abajo.

Como la mayoría de chicas de mi edad no me planteaba tener niños todavía pero sí era algo que entraba dentro de mis planes a medio plazo y, desde luego, no me imaginaba mi vida sin ellos. Tras una ecografía de control, me detectaron una malformación severa en el útero y en las trompas y el médico que me vio, viejo, cansado de su profesión y sin ningún tipo de tacto para tratar a los pacientes, me soltó aquella lindeza. Creo que si me hubiera pillado más mayor y más madura le habría denunciado por falta de ética y daño psicológico.

Pedí una segunda opinión a otro médico que, si bien no fue precisamente halagüeña, vino a calmar el desasosiego que el otro impresentable me había dejado. Este doctor me explicó que mi principal problema era que debido a la rara forma y el poco espacio que tenía mi útero, me sería casi imposible “retener” al feto durante los nueves meses de gestación pudiéndose producir abortos en el primer trimestre o partos excesivamente prematuros que pusieran en riesgo la esperanza de vida del bebé. Me aconsejó hacerme más pruebas en el momento en que me decidiera a tener niños, para diagnosticar con más seguridad mi problema y poder tomar una decisión al respecto.

Y así fue como años después comencé a familiarizarme con términos como “trompa en chimenea”, “ecosonograma”,  “útero bicorne unicollis con modalidad subseptado”,  “histerosalpingografía”, “histeroscopia con laparoscopia”, “útero arcuato”, “tabique septo central”, “defecto de fusión de los conductos de Müller”…

En una ocasión, un prestigioso médico autor de varios artículos y reportajes, me dijo que la única forma de saber si mi cuerpo podría o no mantener el tiempo necesario a un bebé era, simplemente, quedándome embarazada y probando. En un primer momento aquella aseveración me pareció salida totalmente de tono pues estaba hablando de vida humana y de la posibilidad de que MI FUTURO HIJO pudiera nacer con cinco o seis meses de gestación y no lograra sobrevivir, pero poco a poco fui entendiendo que ningún médico me diría nunca lo que yo quería escuchar…

Mi periplo de médicos, hospitales, pruebas (a cada cual más molesta y dolorosa que la anterior) y segundas, y terceras, y cuartas, y quintas… opiniones parecía no tener fin. Cada nuevo diagnóstico era diferente al anterior. Pasé de no poder tener hijos a poderlos tener con serias complicaciones para mí y para ellos o a tenerlos sin problemas si pasaba previamente por quirófano. Sin embargo, la operación era tan arriesgada que aunque algún “médico valiente” se ofreció a hacérmela, otros muchos me la desaconsejaron de forma tajante.

Cuatro años pasé dando palos de ciego, visitando todos los médicos de mi ciudad y leyendo todo lo que caía en mis manos sobre el problema que tenía para, al final, acabar “probando”, como me recomendó uno de los médicos que me trató.

Cuando me quedé embarazada podéis imaginaros el terror que sentí. Vivía con el miedo constante de que en cualquier momento pudiera malograrse mi embarazo. Cada semana de gestación que cumplía me desconcertaba pues no sabía si celebrarlo o desear que si tenía que pasar algo pasara cuanto antes…

Pocos amigos supieron que estaba esperando un bebé hasta bien avanzado el embarazo y, aun así, como muchos conocían mi problema procuraban no hablar demasiado del tema porque sabían que ciertas conversaciones me producían ansiedad. En nuestras familias todo fue absoluta discreción y cautela dando poca o nula importancia a la noticia pues todos vivíamos pensando siempre en lo peor.

Mi pequeño no tuvo nombre hasta la semana 28 o 29, cuando me dijeron que todo marchaba estupendamente. No acepté regalos hasta el último trimestre y no encargué la habitación ni el carrito hasta dos meses antes de dar a luz. Psicológicamente fue muy duro para mí pero el ir viendo como mi pequeño cumplía semanas y crecía a un ritmo normal me fue poco a poco tranquilizando.

Mi embarazo estuvo muy controlado desde el primer momento, con baja médica, siempre atentos a cualquier signo de alarma y monitorizándome desde la semana 32 debido a las contracciones que sufría.

Quizá fuera un milagro que me tenían preparado o simplemente se trató de un capricho más de la naturaleza, pero lo cierto es que mi hijo vino al mundo en la semana 37, en perfecto estado, sano como un roble y dándonos a todos (médicos incluidos) una lección de fortaleza y esperanza.

 Más información sobre este problema en: http://sermadreunaaventura.com/2012/01/15/leccion-de-anatomia/

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16 respuestas en Malformación uterina

  1. Carol 10/04/2011 at 21:09 #

    >Silvia, preciosa la entrada que has redactado. Aprovecho para darte la enhorabuena por tu blog, en el que se puede apreciar lo bien que escribes y la sensibilidad que tienes. Un beso

  2. Mamá (contra) corriente 27/04/2011 at 16:59 #

    >No había leído esta entrada… Me imagino cómo debiste pasarlo, yo, por otros motivos, tampoco quise regalos, ni llamarle por su nombre hasta después de nacer, ni muchas cosas más… y es un embarazo raro, verdad, porque ves a todas las embarazadas con toda la ilusión de mundo haciendo planes y tu ahí debatiéndote entre el terror y la ilusión… En fin, ya pasó, ya pasó.

  3. Silvia 27/04/2011 at 19:28 #

    >Sí, ya pasó… Pero me marcó tanto psicológicamente que cuando lo recuerdo todavía se me saltan las lágrimas. Por eso en cierto modo me he sentido identificada contigo y con tu blog. Nadie que no haya pasado por algo parecido sabe lo mal que se pasa y el TERROR que se tiene a cada minuto. Me arrepiento mucho de no haber disfrutado más de mi embarazo. ¡Bastante bien nació mi niño con el nivel de ansiedad y estrés que tuve durante los 9 meses! Pero bueno, es agua pasada y ya podemos disfrutar de nuestros peques que son unos valientes!Muchos bss

  4. Mamá (contra) corriente 27/04/2011 at 21:01 #

    >Suscribo totalmente tu comentario…A veces pienso que si algún día consiguiera tener otro embarazo quiero poner toda la carne en el asador para que no sea como el primero pero a veces me parece injusto para mi hijo, algo le debió afectar lo mal que lo pasé…

  5. Catalina de mamatambiensabe 28/05/2011 at 20:24 #

    >Silvia, que entrada tan linda, y que sentimiento!. Realmente la naturaleza te da las sorpresas mas maravillosas; te felicito por el gran valor y por el fruto de esa constancia!. Creo q los embarazos difíciles nos marcan mucho, no solo a las madres, sino también a los hijos, y de nosotras dependen que sea una marca positiva y de crecimiento interno!.

  6. Silvia 30/05/2011 at 9:14 #

    >Carol: ¡Perdoname pero hasta hoy no me había dado cuenta de tu comentario! Te agradezco muchísimo tus palabras y me alegra que te haya gustado la entradaCatalina: Muchas gracias! En muchas ocasiones estuve a punto de tirar la toalla pero saqué fuerzas, no se de donde y mirame! En mi caso me marcó muchísimo, casi te diría que para mal, pero cuando veo el final feliz que tuvo me lleno de fuerza para volver a intentarlo aún con más ilusión y ganas que la primera vez

  7. Albertina 22/09/2011 at 17:03 #

    Hemos pasado exactamente por la misma situación. Yo no hice público mi embarazo hasta la semana 19, no compré nada ni acepté regalos hasta la 30. Fue terrible. Mi hija nació en la semana 33, bastante mal, pero afortunadamente se recuperó en pocas horas y tras 19 días angustiosos le dieron el alta y pudimos traerla a casa. Está a punto de cumplir 15 meses.

    • Silvia 22/09/2011 at 17:06 #

      ¡Cómo lo siento Albertina! Te entiendo perfectamente y por lo que me cuentas nuestras vidas han ido muy paralelas. Lamento que tu peque naciera tan prontito y que lo pasárais tan mal al principio. Pero ahora gracias a Dios tenemos a nuestros peques cn nosotros y hemos podido ver cumplido el milagro de ser madre.

  8. Albertina 22/09/2011 at 17:25 #

    Cuanto más te leo, más me identifico contigo. A mí también me dijeron que la única manera de ver si podía tener o no hijos era quedarme embarazada y “ver qué pasaba”. También he pasado por muchas pruebas, por la amenaza de “cesárea segura” aún antes de estar embarazada… finalmente, tengo a mi milagrito, que nació por parto vaginal.

    Cómo lamento que haya mujeres en nuestra situación a las que todavía hacen pasar por estas situaciones tan difíciles, ya son varias las mamás que conozco con doble útero y todas han podido tener hijos, pero claro, en embarazo llenos de angustia…

  9. Silvia 22/09/2011 at 18:20 #

    Qué suerte tuviste! Aunque nació prontito al menos no te condenaron a una cesárea.
    A mí si me hicieron cesárea y aprovecharon para estudiar más de cerca mi útero. Me dijeron que mi hijo había sido un milagro pues el pobre se había hecho hueco como había podido en un sólo hemiútero. Mi tripa creció totalmente deforme: abultada por un lado y plana por el otro. Tuve una escoliosis muy serie durante el embarazo debido al peso descompensado de mi tripa, pero mira, al final gracias a Dios todo quedó en eso.

  10. Albertina 22/09/2011 at 21:25 #

    Uf, sí, Valeria estaba también en un solo hemiútero, aunque mi barriga creció normal, pero ya ves, en la semana 32 rompí la bolsa, ya no cabía 🙁

    Tuvimos la suerte de tener un parto vaginal, nada respetado, pero con algunos momentos que sí logramos hacer nuestros al menos-

    Un abrazo.

    • Silvia 23/09/2011 at 14:10 #

      Pobrecina… Ya no podía crecer más y rompió la bolsa… Que mal lo tuviste que pasar.
      Mi hijo aguantó estoicamente y los médicos aún se preguntan cómo. En la semana 36 cumplida comencé con contracciones y no quisieron arriesgarse a que hubiera sufrimiento fetal porque el bebé venía de nalgas. Tenía su cabeza encajada entre mis costillas y fue una odisea sacarle de mí. De hecho tuvieron que hacerle prueba de caderas una vez nació por si le habían lesionado de tantos tirones como tuvieron que dar para lograr sacarle. El milagro es que nació con 3,700 kg y 52 cm y aún le faltaban 3 semanas!!! Si hubiésemos llegado hasta el final no sé que habría pasado…

      ¿Vaya historias, eh?!
      Un beso fuerte

  11. L 23/06/2015 at 17:09 #

    Hola!! Enhorabuena a todas! Me alegro de que a pesar de las dificultades del embarazo, tengáis a vuestros niños sanos y podáis disfrutar de ellos.
    Yo tengo un utero unicorne y casi todo lo que leo dicen que tienen abortos y que el utero no resiste los nueve meses de embarazo.He decidido haceme la fiv y a ver que tal, ojalá salga todo bien. La única forma de saber si puede ser es dando el paso.
    Un saludo

    • Madreaventura 05/08/2015 at 11:45 #

      Eso es lo que me dijo a mí un médico una vez y aunque inicialmente pensé que eran muy atrevidas sus palabras, luego me di cuenta de que ni todas las pruebas médicas del mundo, ni todos los diagnósticos del mundo, van a decirte nunca lo que va a ocurrir con un 100% de seguridad.
      A mí me lo pintaron feo pero ya ves! Voy por mi tercer embarazo y en ese aspecto todo ha ido siempre bien.
      Mucho ánimo y te deseo toda la suerte del mundo!

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